El presidente Alberto Fernández lo anunció a través de las redes sociales y en un video grabado. Kicillof y Larreta informaron sus medidas por separado. Los detalles las aperturas en Ciudad y Provincia.
El presidente Alberto Fernández; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, se reunieron a las 11.30 del mediodía y definieron el camino a seguir en la próxima etapa de la cuarentena en un encuentro que duró más de 2 horas. A diferencia de las oportunidades anteriores; esta vez, el anuncio fue grabado y se informó a través de las plataformas digitales. Entre las medidas más destacas se encontró la habilitación de reuniones de hasta 10 personas al aire libre.
Con gran unidad social y política, la inmensa mayoría de la sociedad tiene conciencia de los riesgos que implica el Covid-19. Hoy es más necesaria que nunca la responsabilidad personal, que tiene impacto colectivo.
Sigamos cuidándonos y trabajando unidos para salvar vidas. pic.twitter.com/ZacWeTHboF
— Alberto Fernández (@alferdez) August 28, 2020
El jefe de Estado volvió a apelar a la «responsabilidad personal» en esta etapa de la pandemia, que «tiene impacto colectivo». Además, aseguró que «el problema» de la pandemia de coronavirus «no es sólo del AMBA, sino de todo el país». Esa es la explicación sanitaria frente al hecho de que el mandatario decidiera hacer el anuncio en soledad y no en conjunto con Kicillof y Larreta, como venía sucediendo. Debido a que la situación se mantuvo estable en el AMBA y que el foco pasó al interior del país, les propuso a cada uno que informara sus respectivas medidas en conferencia de prensa y por separado.
Entre las medidas más destacas se encontró la habilitación de reuniones de hasta 10 personas al aire libre.
Sin embargo, el clima político de la última semana tiene un rol preponderante en las causales de este nuevo formato. La disputa parlamentaria por el proyecto de reforma judicial; las marchas anticuarentena convocadas por Juntos por el Cambio; los cruces entre Alberto Fernández y Mauricio Macri; el malestar de Horacio Rodríguez Larreta por la reunión secreta entre Martín Lousteau y el presidente; son algunos de los factores que provocaron que el dialogo no fluyera tanto como en las semanas anteriores. Sin ir más lejos, Fernández, Kicillof y Larreta solían reunirse para coordinar un día antes los anuncios de extensión de la cuarentena; cosa que esta vez no sucedió.
El clima político de la última semana tiene un rol preponderante en las causales de este nuevo formato.
Otro de los temas que generó un conflicto entre las partes fue el de la vuelta de clases. El jefe de Gobierno porteño había pedido autorización para permitir el regreso a las aulas de aquellos niños que no pudieran tener garantizada su conexión a distancia –según la Ciudad, son 6.500–. La iniciativa sobre el cual había un principio de acuerdo hace 15 días fue vetado esta semana por el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta.
Larreta llevó al encuentro el pedido nuevamente. Pero además solicitó la vuelta al trabajo del personal doméstico sin uso del transporte público; la habilitación de obras de construcción con personal limitado; el regreso los bares con mesas al aire libre –el denominado «take away plus» que ya funciona en algunos municipios del Gran Buenos Aires y pretende evitar el amontonamiento de gente en las puertas de los negocios–. Los últimos dos fueron habilitados oficialmente en una conferencia de prensa brindada por el jefe de Gobierno porteño.
«Hemos tenido una curva de ascenso lento y una meseta muy prolongada de casos en torno a los 1.200 diarios, con un pico en la primera semana de agosto (1.300 casos), y es evidente que el comportamiento epidemiológico en la Ciudad es lento, por lo que creemos que el descenso también va a ser lento», Quirós
El plan de etapas que se propone para la Capital Federal se sustenta en elementos sanitarios: la curva de contagios se mantiene estable. Según el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, hay que tomar un promedio de los últimos siete días para tener estadísticas confiables y dijo que esos números siguen siendo positivos para la percepción del gobierno porteño. «Hemos tenido una curva de ascenso lento y una meseta muy prolongada de casos en torno a los 1.200 diarios, con un pico en la primera semana de agosto (1.300 casos), y es evidente que el comportamiento epidemiológico en la Ciudad es lento, por lo que creemos que el descenso también va a ser lento», explicó el funcionario esta mañana.
Desde el círculo de Axel Kicillof también reconocen que los números de la Provincia también están más estables. Esta semana se produjo por primera vez un descenso en el porcentaje de la ocupación de camas de terapia intensiva. No obstante, creen que no es momento de aperturas aún y en lo inmediato no irán con nuevas flexibilizaciones. Lo cierto es que el brote de contagios comenzó a desplazarse hacia el interior de la Provincia y el país, al mismo tiempo en que el AMBA muestra cierta normalización.
