El equipo económico del presidente Javier Milei proyectó un crecimiento superior al 6% para este año. Respaldó su optimismo en la menor intervención sobre el tipo de cambio, la estabilidad macro y la apertura de la economía. Sin embargo, especialistas advirtieron que el nivel de reservas y el comportamiento de los precios serán decisivos para sostener la actividad.
Durante su exposición en ExpoEFI, el ministro de Economía, Luis Caputo, subrayó que la Argentina tiene “una economía preparada para crecer más del 6%” y aseguró que la prioridad del Gobierno es “consolidar este nivel de crecimiento e incluso incrementarlo”.
El titular del Palacio de Hacienda utilizó una metáfora automovilística para describir el escenario actual. “Hoy tenemos un muy buen auto. La economía es un auto y si tenés buenos fundamentals, tenés un buen auto. Si tenés un buen ancla, tenés un buen motor. El nivel de monetización es el combustible. Tenemos que remonetizar la economía más porque está en nivel bajo, menos de la mitad de lo normal», explicó.
Caputo también planteó la necesidad de ampliar la circulación monetaria. Señaló que la economía funciona con un grado de monetización muy por debajo de lo habitual. “Nosotros hoy tenemos el desafío de monetizar la economía más porque está en un nivel de monetización muy bajo, de poco menos de la mitad de lo que es normalmente”, sostuvo.
El ministro adelantó que, tras las elecciones, el oficialismo impulsará cambios profundos. Mencionó reformas en tres frentes: “fiscal, laboral y previsional”. Indicó que estas transformaciones estarán a cargo del presidente Milei y que buscarán “seguir bajando el costo argentino y desincentivar la informalidad”.
Más tarde, en el mismo evento, economistas de distintas consultoras compartieron sus proyecciones y señalaron algunos riesgos. Rodolfo Santángelo, de Macroview, consideró que el nuevo esquema macroeconómico requiere ajustes sectoriales. “Los fundamentos son los primeros, sino las encuestas no te sirven. Un tema es que en el nivel de actividad del EMAE, hay que reducir la heterogeneidad, estamos en los anteriores récord pero con sectores clave muy rezagados”, advirtió. Y añadió: “La mitad de las pymes están complicadas en la Argentina. Si no ordenas la macro, no hay micro que sirva”.
Santángelo también anticipó que el ajuste fiscal será más exigente el próximo año. Afirmó que el superávit debería subir del 1% al 2% del PBI y destacó el giro hacia una economía bimonetaria, con una expansión del 50% en la base monetaria.
Fausto Spotorno, de la consultora Orlando Ferreres, coincidió en que la heterogeneidad productiva es un obstáculo. “El tema de la heterogeneidad va a tardar un rato en arreglarse”, expresó. Explicó que durante la última década se promovieron inversiones en sectores que no serán viables en el nuevo esquema. Según dijo, el modelo previo se basaba en “baja competitividad, baja competencia y altos márgenes”, mientras que el actual apunta a lo opuesto.
Spotorno resaltó tres desafíos centrales: atraer capitales, fomentar inversiones y avanzar con la transformación del entramado privado. Señaló que la clave será sostener el rumbo en un contexto de incertidumbre internacional. “Si Argentina logra atravesar este contexto de incertidumbre global sin recesión, sería ya un logro”, afirmó.
Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, definió el escenario actual como un “milagro económico”. Señaló que la inflación bajó del 25% en diciembre a 3,7% en marzo y que la actividad se recuperó hasta alcanzar niveles de 2017. En esa línea, detalló que el crédito en dólares se triplicó y que el crédito en pesos creció al doble en términos reales. No obstante, planteó algunas contradicciones. Dijo que “te estás encareciendo muy rápido”, que “no estás comprando dólares” y que “necesitas acceso al crédito, sin acceso al crédito, esto no funciona”.
Por último, Alejo Costa, de Max Capital, remarcó la importancia del comportamiento de las reservas y la inflación. En su análisis, sostuvo que el Gobierno enfrenta una disyuntiva: acumular reservas o profundizar la desinflación. Aclaró que el mercado comprende la decisión de no poner en riesgo la baja de precios, pero pidió señales. “El mercado lo que quiere ver es que el Gobierno tenga un préstamo de USD 20.000 millones y no lo use”, afirmó. Y concluyó: “Inversores lo entienden, pero querrían ver algo de compra de reservas para apostar a una mayor confianza”.
