El piquetero critica con dureza a viejos aliados para defender a la Presidenta. Dijo que Daniel Scioli es "un súbdito de los Estados Unidos, neoliberal conservador"; Aníbal Fernández y Julio Alak, dos ministros que "conspiran" para "limar" a la Presidenta; Diego Gvirtz y Sergio Spolsky, "militantes por cuantiosas cifras millonarias"; y Milagro Sala, la dirigente de una organización "beligerante y hostil".
Sin interlocutores de peso en el Gobierno desde la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, pero enfrentado desde antes con buena parte del oficialismo, el titular de la Federación de Tierra y Vivienda no para de acumular rivales donde antes cosechaba abrazos. En un exilio político que niega enfáticamente, el piquetero se lanzó a una cruzada unipersonal que presenta como destinada a preservar el espíritu del verdadero kirchnerismo, la memoria del fallecido mandatario y la gestión de su esposa, la Presidenta. Contra quien sea.
La última víctima de sus críticas fue el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a quien D"Elía no dudó en definir como un "candidato del Peronismo Federal" y un integrante de "toda esa caterva que es súbdita de los Estados Unidos y neoliberales conservadores confesos", entre quienes colocó al ex presidente Eduardo Duhalde, al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri y al diputado Francisco de Narváez, además del empresario de los medios Daniel Hadad.
El momento elegido no fue el mejor. Sus frases llegaron a través de Twitter, días antes de que el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel ratificara a Scioli como el candidato bonaerense del oficialismo. D"Elía continuó el debate a través de Internet. "Los kirchneristas de todos los tiempos tenemos que construir una alternativa para confrontarlo duramente. No podemos permitir que estos 12 años de acumulación y avance para el pueblo sean heredados por Scioli en el 2015", escribió.
Ni el agua cristalina del río Panaholma corriendo entre sus pies logró distenderlo. De vacaciones en Villa Cura Brochero, donde repite sus veranos entre visitas al río, charlas con vecinos y las misas de domingo de la parroquia cordobesa, D"Elía se tomó el tiempo de armar una lista de razones para alejarse del gobernador: "Si querés que se anule la ley de matrimonio igualitario, Scioli Presidente", fue una de ellas.
Scioli es apenas el último de sus blancos en una escalada de enfrentamientos que atravesó al kirchnerismo. A fines de 2010, cuando se sucedían las ocupaciones de terrenos en Villa Soldati, sus dardos apuntaron contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Justicia, Julio Alak. Los acusó de conspirar para limar a la Presidenta, en connivencia -nuevamente- con Duhalde y Macri. "Lo hicieron desde adentro estos ministros, y seguramente otros que ya aparecerán", agregó, enigmático.
Con Fernández lo unía una vieja disputa, desde que el ministro había descalificado la postura proiraní de D"Elía ("Nada tiene que ver con la visión del Gobierno", sostuvo). Para ese entonces, como ahora, ningún oficialista sostenía que el piquetero continuara siendo la voz de Kirchner en los debates que el fallecido mandatario prefería evitar.
"Guita a los traidores"
Sus colaboradores más cercanos aludían a un motivo menos ideológico para explicar las rabietas del piquetero: "Somos los orejones del tarro a la hora de recibir fondos, pero el Gobierno no se cansa de mandar guita a los traidores", apuntó a La Nacion un hombre de D"Elía. Corría julio de 2010, y el piquetero se enfrentaba con Milagro Sala, la líder de la organización jujeña Tupac Amaru.
Sala, una mimada de la Casa Rosada, que la asistía con 8 millones de pesos mensuales para la construcción de viviendas, había decidido apoyar en la interna de la CTA al candidato antikirchnerista Pablo Micheli. D"Elía, que ya había sido relegado -siempre lo negó- frente a otros dirigentes kirchneristas en la distribución de las cooperativas del plan Argentina Trabaja, estalló. Se burló de una visita de Sala a la redacción de Clarín y la acusó de ser "hostil" contra aborígenes y campesinos, luego de un enfrentamiento de Tupac Amaru en Jujuy.
No iba a ser la última vez que los fondos del Estado o su simpatía por Irán lo enfrentaran con otros kirchneristas. De hecho, en septiembre pasado denunció ser censurado por el programa 6,7,8, del productor Diego Gvirtz, y por los diarios y revistas de Sergio Spolsky. "Ambos militan por cuantiosas cifras millonarias en pesos [...], se dicen progresistas y terminan siendo los peores perros del sionismo de derecha", disparó.
Desde entonces, Twitter y su programa radial matutino se convirtieron en su principal y solitaria tribuna.
Fuente: Diario La Nación
