Durante meses, Luis Caputo utilizó el concepto de «riesgo Kuka» para explicar la cautela de los mercados frente a una eventual vuelta del kirchnerismo. Ahora, el ministro se obsesiona con descartar la posibilidad de que Axel Kicillof compita con chances reales por la Presidencia. El giro expone cómo cambió el discurso oficialista a medida que se acerca la discusión por 2027.
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que Luis Caputo hablaba del «riesgo Kuka» como una variable concreta que observaban los inversores. El ministro de Economía recurrió en numerosas ocasiones a ese concepto para explicar movimientos del mercado y para advertir sobre los peligros de una eventual vuelta del kirchnerismo al poder.
A comienzos de este año todavía sostenía esa mirada. Incluso llegó a ponerle números. «Para el mercado el ‘riesgo kuka’ existe. Hay entre un 10% y un 15% de probabilidad de que eso pase», afirmó durante su exposición en el IAE Summit 2026.
La referencia apuntaba directamente a la posibilidad de que la oposición peronista recuperara competitividad electoral hacia 2027. Dentro de ese universo político, Axel Kicillof aparecía naturalmente como uno de los dirigentes con mayores aspiraciones presidenciales. No por casualidad, el gobernador bonaerense se convirtió durante los últimos meses en uno de los blancos favoritos del Gobierno nacional.
«¿En serio le quieren hacer creer a las personas que Kicillof es un potencial candidato a presidente?»
Luis Caputo aseguró que «hay una subestimación fenomenal hacia los argentinos» y remató: «Toman a la gente por boluda».https://t.co/UgSv4IW2UV pic.twitter.com/PZo1jXtLNy
— Corta (@somoscorta) June 10, 2026
Sin embargo, el discurso de Caputo dio un giro llamativo. Ya no se limitó a advertir sobre el riesgo de una eventual vuelta del kirchnerismo. Ahora directamente cuestionó la posibilidad de que Kicillof pueda transformarse en una alternativa presidencial competitiva.
«¿En serio quieren hacer creer a las personas que Kicillof es un potencial candidato a presidente? Yo creo que toman a la gente por boluda», lanzó ante empresarios y ejecutivos.
La frase mostró un cambio de enfoque. Si durante meses el oficialismo presentó al kirchnerismo como una amenaza capaz de alterar expectativas económicas, ahora Caputo sostiene que ni siquiera existe una posibilidad real de que uno de sus principales referentes llegue a la Casa Rosada.
El movimiento no resulta menor. Durante gran parte de 2024 y 2025, el Gobierno construyó buena parte de su narrativa alrededor del contraste con el pasado reciente. El «riesgo Kuka» funcionó como argumento político y económico. Sirvió para explicar por qué los mercados seguían atentos al escenario electoral y también para reforzar la idea de que cualquier costo del ajuste era preferible a un regreso del modelo anterior.
En esa construcción discursiva, Kicillof ocupó un lugar central. El gobernador fue señalado de manera recurrente como el representante de las políticas económicas que el mileísmo responsabiliza por la crisis heredada. Déficit fiscal, emisión monetaria, inflación alta y expansión del gasto público formaron parte de ese repertorio de críticas.
La apuesta oficialista hacia 2027
Las declaraciones de Caputo sugieren que el Gobierno busca instalar una nueva etapa en su discurso. Ya no alcanza con advertir sobre los riesgos de volver atrás. El objetivo parece ser convencer de que la experiencia libertaria modificó de manera permanente las preferencias de la sociedad.
Por eso el ministro vinculó el futuro político con la evolución de la economía. «La realidad es que creo que la economía va a prevalecer. Como veo que la economía sigue mejorando, y sé lo que vamos a seguir haciendo, obviamente soy muy optimista con lo que se viene. Entonces ni por broma espero un 2027 clásico electoral argentino», afirmó.
Detrás de esa definición aparece una convicción que atraviesa al oficialismo. Si la inflación continúa en descenso y la actividad económica muestra signos de recuperación, La Libertad Avanza entiende que las posibilidades de una alternativa opositora se reducen de manera significativa.
Caputo también reforzó esa idea cuando rechazó la posibilidad de que otro espacio político mantenga el equilibrio fiscal. «No nos comamos el cuento de que viene cualquiera y mantiene el equilibrio fiscal. No hay una mínima posibilidad de que lo puedan mantener», sostuvo.
La paradoja es que, mientras el ministro intenta desacreditar una eventual candidatura presidencial de Kicillof, sigue ubicándolo en el centro de sus cuestionamientos políticos. El gobernador bonaerense continúa siendo el dirigente opositor al que el Gobierno le dedica más atención.
Por eso las declaraciones del titular del Palacio de Hacienda dejaron una lectura política adicional. Si el «riesgo Kuka» fue durante tanto tiempo una preocupación para los mercados, y si Kicillof aparece de manera permanente en los discursos del oficialismo, resulta difícil sostener que su figura carece por completo de relevancia electoral.
A menos de un año del inicio formal de la carrera presidencial, Caputo parece haber cambiado de libreto. El funcionario que hasta hace poco advertía sobre el riesgo de un regreso kirchnerista ahora apuesta a instalar que ese escenario ni siquiera merece ser considerado. La evolución del mensaje refleja la confianza del Gobierno en la marcha de la economía, pero también revela que la disputa por 2027 ya comenzó.
