El debate oral se reanudó este martes con las declaraciones de los forenses que participaron del análisis al cadáver del Diez. Se mostraron el informe y las imágenes del procedimiento.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona volvió a poner el foco en la reconstrucción médica del caso. Federico Corasanitti, el médico forense que participó tanto en la autopsia como en la Junta Médica, detalló este martes cómo encontró el cuerpo del ex futbolista el día de su muerte y qué signos observó en la habitación donde fue hallado.
El testimonio se dio en el marco de una nueva audiencia del segundo juicio y fue organizado en dos partes a pedido de los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Irribarren, para distinguir con claridad la intervención del especialista en la autopsia y en la junta evaluadora. Corasanitti declaró de manera virtual y repasó primero su trayectoria dentro de la Medicina Legal.
Corasanitti contó que Maradona estaba tendido sobre la cama al momento de la inspección. Según declaró, le quitaron el cubrecama y constataron que no presentaba lesiones externas visibles. Luego precisó que el cuerpo se encontraba en decúbito dorsal y con los miembros extendidos.
A partir de allí, el relato se volvió más técnico y también más fuerte. El médico señaló que en la boca había un «falso hongo de espuma», una manifestación que explicó como la mezcla entre aire de las vías aéreas y líquido. Aclaró que ese signo también aparece en ahogados, aunque en este caso se utiliza la palabra “falso” para diferenciarlo de una muerte por inmersión.
Más tarde, ya retomada la audiencia tras un cuarto intermedio, amplió esa explicación y dijo que la espuma era clara y blanca, mientras que en los pulmones el tono observado era más rosado, algo que vinculó con el edema pulmonar detectado durante la autopsia.
El forense también se detuvo en otros parámetros clínicos empleados para estimar la data de muerte. Mencionó la temperatura corporal y ambiental, el análisis de las livideces y la presencia de edema, evidenciado por un hundimiento en el tejido subcutáneo. Según indicó, las livideces todavía eran móviles al momento de la inspección.
En esa línea, aseguró que Maradona presentaba signos de edema pulmonar y edema generalizado. Explicó que eso fue corroborado en el lugar mediante el signo de Godet, una maniobra clínica utilizada para comprobar retención de líquidos en los tejidos blandos. Añadió que también observó edema en miembros inferiores y superiores, aunque en menor medida.
Corasanitti agregó además que el ex futbolista presentaba ascitis, es decir, acumulación de líquido en la cavidad peritoneal. Sobre el corazón, sostuvo que no solo estaba agrandado, sino también “bastante pesado”, en otra de las definiciones médicas que reforzaron el cuadro general que describió durante su exposición.
La audiencia tuvo también un momento de tensión cuando el abogado de Leopoldo Luque, Francisco Oneto, cuestionó al testigo durante las repreguntas. La discusión se dio a partir del uso de tablas comparativas para evaluar el tamaño y peso del corazón, luego de que Corasanitti señalara que muchas referencias provienen del hemisferio norte y no siempre se ajustan a la realidad argentina.
