En una entrevista con Diario Perfil, el ex ministro de Economía define al gobierno kirchnerista como una izquierda poco seria y menos responsable. Les envió una carta a los legisladores justicialistas para que corrijan errores del pasado. Analiza los aspectos de la actuación de Cristina Fernández y el conflicto con el campo. Denuncia el peligro de caer en la oposición conservadora.
Siempre es útil escuchar al ex Ministro de Economía Roberto Lavagna. De la mano de la Unión Cívica Radical, en octubre pasado, su candidatura recogió 3,3 millones de votos. Tres meses después de esas elecciones, fue a dialogar con Kirchner en Olivos, un emprendimiento que no prosperó. Ahora, vuelve a hacerse escuchar.
Luego de escribir una carta a sus “compañeros legisladores”, Lavagna reflexiona que “cuando a siete u ocho meses del cambio de Gobierno se discute sobre la posibilidad de la renuncia de la Presidenta o del vicepresidente, esto no puede dejar de ser interpretado como un reflejo de fragilidad institucional. Afortunadamente, no ocurrió ninguna de las dos cosas, y no debería ocurrir ninguna, pero el solo hecho de que se haya hablado de renuncias en un gobierno que recién comienza está indicando que hay factores de fragilidad a los cuales habrá que enfrentar”.
“El gobierno de Kirchner empezó a perder su rumbo a mediados de 2006. Razón por la cual yo, que nunca había tenido intervención en política electoral, tomé la decisión de entrar en ese campo que me era ajeno, porque sentía que se empezaba a desviar el Gobierno en lo económico, en lo internacional, en lo institucional”, agrega Lavagna.
Según el ex Ministro, el desvío empezó en el 2006. Explica que a fines de 2005 Kirchner le transmitió la idea de introducir cambios en la política y los equipos, incluso en Economía. El ex Presidente le dijo: “Yo ahora tengo el 38% de los votos, ahora gané las elecciones. Antes tenía el 22% y de ésos había 10 puntos que venían del ámbito económico. Pero ahora el que ha ganado soy yo”.
“Cualquier jefe de Estado, después de una elección de mitad de mandato, reordena las piezas. Era perfectamente legítimo, por eso no hubo discusiones. Yo concurrí a la jura de quien me sucedió: esto hacía mucho que no ocurría. Por supuesto, después uno se queda con el derecho a opinar si los cambios le gustan o no le gustan. Tenía toda la legitimidad de hacerlo. Pero hay un cambio, porque él mismo interpretaba que era poseedor de un mandato electoral que sentía que no tenía con el 22% anterior”, dijo Lavagna.
LA RESOLUCIÓN 125
El ex Ministro también opinó sobre el proyecto de las Retenciones. Afirma que le dijo a Kirchner que se “patinó dos puntos y medio del superávit fiscal” en relación a cuando él tuvo que dejar el gobierno.
Lavagna dijo que se gastó dinero en “todo. En mucha demagogia”. Dijo que se utilizaron masivamente “fondos públicos, con un altísimo gasto que creció entre 40 % y 50 % cada año, seguramente con un impacto electoral. Cuando yo dije eso, Kirchner me respondió: ´Sí, pero ahora lo vamos a arreglar`. El intentó ´arreglarlo`, pero en lugar de hacer un poco de reparto de impuestos y mucho de rebajas de gastos y demás, la solución fácil fue ir sobre un solo sector. Ese fue el origen del aumento de las retenciones, que después se fue agravando por decisiones de orden estrictamente políticas con un contenido ideológico”.
“Fue una chambonada la fórmula que estuvieron manejando. En lugar de dar marcha atrás frente al error y resolverlo en una semana o en dos días, como pudo haber sido hecho, se le fue dando un contenido ideológico: hablar de 1930, del ’55, del ‘76, o hasta de errores del orden tecnológico, como decir que la soja es un ´yuyo`, y se fue generando una pelea en el orden político”, agregó Lavagna.
El ex Ministro dice que fue deliberado el intento de recuperar “caja”. Pero hubo un “error” en las formas. “¿Se imagina lo que hubiera sido la negociación de la deuda, que fue compleja, con sutilezas técnicas, pero también políticas y demás, con el método K aplicado al campo? Yo creo que no era posible, creo que hubiéramos terminado siendo una Venezuela como era hace unos meses atrás, ahora se ha ablandado un poco. Esa fue una negociación que requirió cuestiones técnicas, mucho respeto de las formas”.
“Parte del conflicto con el campo tiene que ver con una agresión inútil. No a los dirigentes, ¡a la gente de campo! Se olvidan, creo que se olvidaron, de que la mitad de la población del país está ligada al campo y que el 80 %, y me quedo corto, del territorio nacional está ocupado por la gente del campo. La ocupación territorial, en cualquier lugar del mundo, es un dato estratégico fundamental”, agrega Lavagna.
REDISTRIBUCIÓN DEL INGRESO
La Redistribución del ingreso se convirtió en uno de lo discursos favoritos del kirchnerismo. “Miremos los números” dice Lavagna, “éste es uno de los problemas de la dirigencia argentina (…) creer que las cosas ocurren de golpe”.
“La redistribución del ingreso, los niveles de pobreza e indigencia, dejan de mejorar en 2006 y empiezan a empeorar en 2007. Se quiebra la tendencia de mejoría desde el nivel horrendo de 2001. Estos datos mejoraron de manera continuada hasta principios de 2006, después tendieron a ´amesetarse` durante algunos meses y en 2007 directamente se quiebra la tendencia y empiezan a empeorar. Este discurso de la ´distribución del ingreso` aparece repetitivamente, justo en el momento en que la distribución real empeora, en que subió la pobreza y en que subió la indigencia”, agrega Lavagna.
El ex Ministro analiza: “Los pobres son más pobres, y son más. Los números oficiales de pobreza están por debajo de los 10 millones. Los que calculan los analistas privados están encima de los 11 millones. La razón es muy sencilla: no hay ningún lugar del mundo donde se le gane a la inflación, ése es el problema. La inflación destruye salarios, jubilaciones, pensiones, el nivel del dólar y, por ende, el nivel de protección de la producción y del empleo nacional. Todo este discurso no va a tapar la realidad. La realidad es que hay un empeoramiento en la distribución, como consecuencia de la inflación, que por otro lado es hija de ese desorden fiscal de los dos años anteriores”.
“Cuidado, porque en la Argentina estamos siempre en los extremos. Uno de los peligros es que se ha entrado en un populismo facilista que termina en inflación. Pero cuidado, que no nos quieran llevar a las recetas ortodoxas, porque la Argentina salió de la fenomenal crisis que le creó la ortodoxia durante 12 años a partir de una política económica de heterodoxia seria, o por lo menos yo creo que es así. Hay una heterodoxia seria, responsable, coherente y consistente. Yo no quiero que me lleven del kirchnerismo a la coalición conservadora”, advirtió Lavagna.
En su carta a los “compañeros legisladores”, Lavagna había advertido sobre el “péndulo que puede girar a la derecha”. En la entrevista opina que en Argentina hoy no existe “ortodoxia”, pero que hay una izquierda “poco seria”. Reclama que haya “cuidado con los que intentan colar en un palco para aprovechar la situación”.
Se refiere a una “Coalición Conservadora” y no lo hace en vano. Con picardía, Lavagna agrega: “Ce Ce, ¿no es Coalición Conservadora? Usted entendió...”. Luego aclara que el espacio de Carrió no “ha propuesto ideas. En la discusión con el campo, lo único que se les ocurrió proponer fue una prórroga de 150 días. En ese tiempo había que sembrar el trigo, la soja, tomar la decisión de comprar insumos”.
ARGENTINA Y BRASIL
“Desde 2006, la tasa de crecimiento de la inversión se redujo notablemente, no sólo porque no entró, sino porque salió la nuestra. Vamos camino al quinto trimestre, más de un año, con salida neta de capitales. Eso es mucho más grave, todavía, a que no entren nuevos capitales. Generalmente, se piensa que es la inversión extranjera, pero la inversión más importante es la local, en volumen”, opinó Lavagna cuando le propusieron una comparación con Brasil.
EL VOTO DE COBOS
Al ser consultado sobre la lealtad de Cobos, el ex Ministro expresó: “¿Por qué no dejamos que eso lo discutan entre ellos? Siguen siendo socios. Yo le digo cuál fue mi respuesta sobre el acto de Cobos: dije públicamente que le ha hecho un favor al país, al Congreso y a los Kirchner, si son capaces de interpretarlo correctamente. La mejor prueba de esto es que había un altísimo nivel de tensión en la sociedad y fue como un globo que se desinfló, y todos respiraron. Pasamos el primer fin de semana normal en mucho tiempo. Esa es la prueba de que ese gesto, que no fue sólo del vicepresidente, porque también antes hubo senadores peronistas que votaron de manera distinta, creó una situación como para que el vicepresidente tuviera que elegir”.
Lavagna manifiesta que es el momento para reencauzar la situación. “Por eso les mandé una carta personal a los diputados y senadores del justicialismo, porque esta es la ocasión que hay que aprovechar. El Congreso estaba ausente: ahora está presente, y de alguna manera su decisión descomprimió la situación. Este es el momento de animarse a tratar temas institucionales y económicos que nos ayuden a todos, antes que nada, al país, y que adicionalmente ayudarán al Gobierno”.
EL PERONISMO
“Durante la campaña electoral hubo numerosos sectores del peronismo no kirchnerista que no se animaron a apoyar la primera posición justicialista no kirchnerista, que fue la que nosotros, junto con otros compañeros, lanzamos a mediados de 2006. Cuando hablábamos con algunos compañeros, decían: ´No, hay Kirchner por 10 años, no nos vamos a jugar porque no se puede hacer nada`. Hoy parece que se dieron cuenta de que sí se podía. Han empezado a salir voces, algunas importantes. Me alegro. Me hubiese gustado que se hubieran animado en 2006 o 2007, cuando nosotros nos animamos. Estamos contentos de que aparezcan otras disidencias con capacidad de instalar otra discusión, que seguramente no va a ser muy ordenada”, expresó.
Acerca de las alianzas y convivencias, opinó que “los sectores no kirchneristas le van a ir marcando el terreno al Gobierno. A menos que no cambie. Si cambia, a lo mejor el diálogo será positivo. Si no cambia de orientación y de métodos, claramente van a ir creciendo, del mismo modo que fue creciendo la desafección de la sociedad, la sociedad que votó incluso por la actual Presidenta. En el campo, ella ganó. Sin embargo, sabemos lo que pasó. Dentro del peronismo va a pasar lo mismo: va a haber una creciente desafección. No se trata tampoco de juntarse ´contra`, que es lo que hace la oposición rabiosa”.
LA OPOSICIÓN
Lavagna define al espacio de Carrió, la Coalición Cívica, como una oposición rabiosa. “Sin programa, sin ideas. Hay que enfrentar con alternativas y propuestas, y por esto yo dediqué mi carta no a despotricar ni a armar una línea interna, como tontamente alguien interpretó, sino al revés, a decir que son éstos los temas: superpoderes, Consejo de la Magistratura, sistema electoral, ley de cero impuesto a las ganancias para las pymes...”
Lavagna se expresó acerca de las elecciones de octubre y la jornada de sufragio. “Todos los partidos políticos, sin excepción, presentaron una serie de irregularidades. Todos, ¿eh? Partidos muy disímiles en su ideología y demás. Me dicen los apoderados que no hay antecedentes cercanos de una cosa de este tipo, que antes del cierre del comicio haya habido un acuerdo entre partidos que piensan de manera muy distinta como para hacer una presentación de este tipo”.
“Uno de los problemas más elementales es el de las boletas. En el mundo no se usa que cada partido tenga una boleta. Entonces, de repente no hay boletas de tal o cual partido, así que se utiliza una boleta única. Por supuesto, también se usa el voto electrónico, pero eso va a tardar un rato más. En la próxima elección de 2009, para que no se repita el faltante de boletas que se registró en distintos lugares del país vamos por la boleta única, y vamos por las mesas electorales puestas en manos de los empleados del Poder Judicial y los maestros y profesores, debidamente remunerados y formados para ejercer esa función”.
Afirma que el gobierno “tiene que tener” una transparencia electoral y que los ciudadanos la “tenemos que reclamar”.
Lavagna también opinó de la gestión de Martín Redrado en el Banco Central: “Creo que aquí nadie tiene autonomía, que nadie la ha tenido en los últimos dos años. Hay quienes hacen las cosas profesionalmente, con más prolijidad, creo que Martín lo ha hecho. En general, yo lo he criticado: dejar caer el dólar a 3,03 o 3,04, volver a armar la bicicleta financiera, se sacó de nuevo el control al ingreso de capitales, ¿qué quiere decir, que como salen los capitales genuinos tenemos que atraer capitales especulativos? Estos son claros indicadores de que ahora hay que hacer correcciones en profundidad”.
LA PRESIDENTA
El ex Ministro de Economía se refirió a ciertos comportamientos de la Presidenta. “Otra tendencia nacional es buscar a un único responsable y, por supuesto, quien ejerce el poder tiene responsabilidad mayor. Pero no son los únicos. Usted hizo una introducción respecto a mi persona que me recordó a alguien que me dijo: ´Usted, Lavagna, es demasiado racional para la Argentina, este país necesita dirigentes más locos`. Cuidado, no vayamos a buscar un solo culpable y exculpemos al resto. No a la población: a la dirigencia, que es capaz de interpretar eso como que quieren un grado más de locura”.
“Cuando los Granaderos, que no son del Gobierno, no pueden ir a la Exposición Rural, cuando la provincia de Tucumán tiene que cerrar su stand, cuando el INTA, que trabaja con la gente del campo codo a codo, no puede tener un stand, o cuando sacan un patrullero que tiene el número 911 en la puerta, cosas que han ocurrido en estos días, esto es una falta de madurez notable, son chicanas absurdas, y en un país en serio no pueden hacerse este tipo de chicanas”, dijo Lavagna.
Afirmó que no ocuparía el Ministerio si es convocado por Cristina. “Creo que cualquier ministro que asuma sin lograr la derogación de los superpoderes para administrar el presupuesto se estaría equivocando. Nosotros, con Néstor Kirchner, que lo aceptó, eliminamos los superpoderes al final de 2005. Había pasado la crisis, y en un país normal no se le puede quitar a otro poder, como lo es el Congreso, el manejo de uno de los resortes fundamentales de la democracia. Por eso se los devolvimos al Congreso, que por supuesto los recibió gustoso. Seis meses después, los habían reimplantado. Hoy no se puede empezar una gestión económica seria sin devolverle al Congreso los poderes extraordinarios en materia de presupuesto”.
Agregó que de aquí en adelante intentará “aportar diagnóstico, porque si uno no diagnostica no corrige. Es la diferencia entre enterarse de las cosas que pasan ahora o haberse enterado hace dos años. Diagnosticar, analizar la evolución de las cosas y proponer alternativas concretas ante cada tema que aparezca. Si no, es simplemente una oposición que lo único que quiere es Poder para después hacer lo mismo que hizo el que se fue”.
¿ES FACTIBLE UN DEFAULT INMINENTE?
¿Hay un escenario factible en el que la Argentina no puede hacer frente a sus deudas en el corto plazo y tiene que declarar un default? “No, no lo hay, pero hay otras sutilezas. ¿Con qué se van a pagar esos compromisos?, ¿Con fondos genuinos de la Tesorería? Sin llegar a hablar de los pagos, el sostén del tipo de cambio que dejó de hacerse, porque no hay capacidad de Tesorería para comprar los dólares y el Banco Central ya llegó al límite de lo que podía comprar con emisión monetaria”.
“Veo el peligro de los parches, del manotazo, del recurrir a lo que no se debe recurrir”, dice Lavagna, que agrega que la Argentina de hoy no lo deprime.
“CON KIRCHNER COINCIDIMOS EN QUE HAY QUE RESCATAR AL JUSTICIALISMO”
El jueves 31 de enero y el viernes 1º de febrero, Roberto Lavagna traspuso las puertas de la Residencia presidencial de Olivos. Tras esas dos charlas y una sesión de fotos exclusiva para un diario que entonces no “mentía”, divulgó las razones de su acuerdo con Néstor Kirchner.
Cristina era Presidenta hacía 50 días, pero su marido ya usaba la quinta número uno como su unidad básica. El 3 de febrero, en entrevista con aquel diario que ese día, para Kirchner al menos, decía la verdad, Lavagna desgranó palabras que conviene recordar.
“Con el ex presidente Kirchner coincidimos en que había llegado el momento de rescatar al justicialismo sobre la base de la diversidad, siempre dentro una misma filosofía. Aquí claramente hay una mayoría, que es la que expresan el ex presidente y la actual Presidenta, y hay una primera minoría, que es el sector que yo orienté en las últimas elecciones.
“También coincidimos con Kirchner en que un proceso de fortalecimiento y democratización del justicialismo va a impulsar un reordenamiento de todas las fuerzas políticas”.
“Yo siempre dije que había un Gobierno con el cual comparto algunas cosas y le critico otras, que había una oposición a veces muy rabiosa, y que había una alternativa, que éramos nosotros. No es lo mismo ser alternativa que ser oposición. Yo creo que tenemos que escaparle a un exceso de verticalidad, a lo que yo llamaría la obediencia debida aplicada a la política, y también hay que escaparle a la oposición rabiosa, porque con ninguno de esos dos extremos se construye. Por eso, cuando el ex presidente Kirchner abre la posibilidad de democratizar el justicialismo, de permitir que convivan una mayoría con una primera minoría, bueno, tenía toda lógica que yo contestara positivamente.
“Yo tuve con Kirchner una experiencia fuerte de trabajo en común. Por otro lado, hay un planteo que el ex presidente hace ahora y no tengo por qué rechazarlo”.
Fuente: Diario Perfil
