La presidenta desató su ira contra el funcionario luego de enterarse del robo de pañuelos de la sede de Madres de Plaza de Mayo. La presidenta también recordó a López, Gerez y Puthod y se le colmó la paciencia con el ministro de Justicia y Derechos Humanos.
El ministro de Seguridad y Justicia, el ex intendente de Quilmas Aníbal Fernández, no está pasando el mejor de los momentos con la cúpula del gobierno nacional.
Es que, no sólo salió a defender al jefe de Gabinete Alberto Fernández en medio de la embestida pingüina, sino que además se ganó un fuerte enojo de Cristina Kirchner.
¿El motivo? Un grupo de personas irrumpió en la sede de las Madres de Plaza de Mayo y, no sólo destrozaron todo lo que tenían a la vista, sino que se llevaron acaso el emblema histórico de la agrupación de Derechos Humanos: el pañuelo de Hebe de Bonafini.
La presidente de las Madres posee una gran colección de pañuelos que utiliza en los actos, inclusive le regaló uno de sus ejemplares a la presidenta en el masivo acto en Plaza de Mayo contra el campo.
El episodio, que se suma a la desaparición de Jorge Julio López; y el rapto de Luis Gerez y Juan Puthod, llegó a oídos de Cristina quien, enfurecida, dejó afuera a Aníbal Fernández de una reunión cumbre en la Casa Rosada.
Luego mostró su ira contra el quilmeño. La presidenta le había pedido expresamente a Aníbal que controle con las fuerzas de seguridad a la sede de las Madres ante posibles ataques intimidatorios.
