Fuentes cercanas al entorno presidencial indicaron que los diputados oficialistas evitaron defenderlo públicamente.
La controversia en torno al presidente Javier Milei por la promoción de la criptomoneda $LIBRA sacudió al Gobierno y dejó al mandatario en una situación de aislamiento político. La falta de respaldo de sus ministros y legisladores evidenció una fractura en su espacio político, mientras el escándalo afectó su imagen pública y generó incertidumbre en los mercados.
Fuentes cercanas al entorno presidencial indicaron que los diputados oficialistas evitaron defenderlo públicamente. «No aceptan notas ni participan en las discusiones internas», comentó un allegado a Milei, reflejando el descontento en el círculo íntimo del mandatario. La ausencia de apoyo también se extendió a los funcionarios del gabinete, quienes no salieron a dar explicaciones ni a respaldar al presidente. El vocero presidencial, Manuel Adorni, optó por no realizar su habitual conferencia de prensa el lunes, marcando un silencio inusual en la comunicación oficial.
El escándalo creció tras una entrevista en la que Milei admitió que el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, estuvo involucrado en su defensa, a pesar de que el Gobierno había sostenido que se trataba de «un problema entre privados». Durante la grabación, el asesor Santiago Caputo interrumpió al presidente para señalar una contradicción, lo que generó tensiones en el equipo de comunicación.
Desde la residencia de Olivos, Milei siguió el desarrollo de la crisis, mientras su hermana Karina Milei monitoreó la situación desde Casa Rosada junto a su círculo de colaboradores. Sin embargo, el silencio oficial se mantuvo, a excepción de las diputadas Marcela Pagano y Lilia Lemoine, quienes buscaron desvincular al presidente del escándalo.
En la Cámara de Diputados, el descontento creció. «Nadie quiere hablar por iniciativa propia, absolutamente nadie», reveló una fuente parlamentaria. La bancada liderada por Gabriel Bornoroni criticó duramente a Karina Milei, señalándola como la responsable de la crisis. «Era cuestión de tiempo que la hermanísima cayera por angurrienta», expresaron.
El Gobierno intentó controlar el daño comunicacional. Guillermo Francos, jefe de Gabinete, defendió a Milei, pero reconoció que el escándalo provocó “ruido” en el oficialismo. «Ha sido un hecho de enorme repercusión», afirmó Francos, admitiendo las dificultades que enfrenta el Gobierno. Por su parte, Manuel Adorni intentó minimizar la intervención de Caputo en la entrevista, afirmando que «en búsqueda de la excelencia se cometió un tecnicismo».
El episodio reveló una interna en el entorno cercano al presidente, conocido como el «triángulo de hierro», compuesto por Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo. Según fuentes oficiales, Milei desconfía de Caputo, aunque lo ha mantenido en su cargo en reiteradas ocasiones. La tensión también se refleja en las disputas entre Karina Milei y sectores críticos dentro del oficialismo.
Mientras tanto, la vicepresidenta Victoria Villarruel se mantuvo al margen de la controversia, enfocándose en la sesión del Senado en la que se debatirá la suspensión de las PASO. La ausencia de apoyo explícito de Villarruel se interpretó como una señal de distancia política.
El viaje de Milei a Estados Unidos añade más incertidumbre al escenario político. Durante su ausencia, Villarruel asumirá la presidencia de forma provisional, en un contexto de fragilidad interna y cuestionamientos sobre el liderazgo de Milei.
El escándalo de $LIBRA no solo afectó la imagen del presidente, sino que también evidenció las divisiones en su espacio político. La falta de apoyo de sus legisladores y ministros dejó en evidencia el creciente aislamiento de Milei, mientras el Gobierno enfrenta un escenario de crisis política sin respuestas claras.
