El Intendente de La Plata se muestra silencioso, reconciliado con su perfil bajo, alejado de las pantallas de TN. La gestión al frente de la ciudad de La Plata y la alternancia con las recorridas del Frente Renovador Peronista. Las perspectivas de cara a un 2011 que parece prometedor.
Pablo Bruera fue uno de los dirigentes políticos que le dio condimento al 2010 sin duda. El intendente de La Plata colocó su nombre en el seno del debate político cuando aun distanciado del oficialismo nacional y del bonaerense anunció en todas las rutas provinciales que competiría por la provincia en el año que corre.
Así lanzó su fuerza provincial en el microestadio de Ferro e inició un ciclo de recorridas por todos los distritos de la provincia al tiempo que conducía el Municipio de la capital provincial. Pero lo cierto es que varias cosas cambiaron a lo largo del año pasado, entre ellas una de las más relevantes tiene que ver con la reconciliación entre Pablo Bruera y Daniel Scioli.
El mandatario bonaerense y el Jefe Comunal, se mostraron juntos cada vez con mayor frecuencia y sellaron el vínculo con las grandes obras que el gobierno provincial se comprometió a realizar en la capital provincial en este 2011. Entre ellas se concluirá la remodelación del Estadio Único, se reactivará el Aeropuerto de La Plata y se creará una Platan de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos.
Por otra parte, el Intendente fue cambiando su perfil más bien bajo y comenzó a mostrarse cada vez más en diálogo con los grandes medios de comunicación, los periodistas más reconocidos del Grupo Clarín lo consultaban casi semanalmente. El debate por la inseguridad y las policías comunales fueron los temas que más lo convocaron.
Además, la cercanía con otros Jefes Comunales, como Sergio Massa o Jesús Cariglino, y la creación del Grupo de los 8 generó un revuelo instalándolos como un grupo de dirigentes de peso en el ámbito provincial.
Pero lo cierto es que a diferencia del año pasado, este enero encuentra a Pablo Bruera replegado hacia su estilo más tradicional, de perfil bajo y silencioso, articulando las actividades de gestión con alguna recorrida costera con su Frente Renovador Peronista.
A su manera, sabe que se viene un año electoral y que sus ojos deben estar puestos en el Municipio de La Plata, más aún teniendo en cuenta que el electoral 2011 está cargado de promesas para la ciudad y que la Copa América generará un afluente turístico sin precedentes en los últimos años.
Si bien desde la oposición, varios dirigentes le han cuestionado al bruerismo la ausencia de “grandes obras para la ciudad”, y la respuesta recurrente del oficialismo local era que después de las elecciones legislativas de 2009 el kirchnerismo había aislado al gobierno de Bruera dejándolo confinado a su capacidad de autosustentarse, hoy el escenario es otro.
Hoy, el Intendente se muestra silencioso, casi reflexivo y para nada ansioso frente a los comicios. Lejos del calor electoral que han tomado las playas de toda la provincia, o mismo el conurbano, Bruera continúa su trabajo diario con la ciudad media desierta por la merma de actividad y la fuga masiva de platenses hacia la costa atlántica.
