En uno de los momentos más críticos de Javier Milei, el expresidente Mauricio Macri vuelve a escena y exhibe la tropa del PRO: este martes por la mañana reunirá en una foto a todos los candidatos y candidatas amarillos que competirán en las legislativas del 26 de octubre. Sin importar el frente en el que se presenten, el líder del PRO buscará congregar tanto a postulantes aliados al oficialismo como a referentes de Provincias Unidas.
El objetivo de Macri es reforzar la estructura del partido que fundó, en un contexto en el que el Gobierno enfrenta derrotas legislativas y viene de una dura caída electoral en la provincia de Buenos Aires a manos de Axel Kicillof.
Desde su entorno aclaran que el movimiento del ingeniero no implica un gesto de respaldo a la Casa Rosada, pero tampoco una maniobra para entorpecerla. Su apuesta pasa por recomponer las piezas del PRO, golpeado en los territorios y tensionado tras el cruce en la Cámara de Diputados entre Cristian Ritondo y Silvia Lospennato, que dejó en evidencia la interna amarilla.
El encuentro está previsto para el martes 23 a las 10 de la mañana en la sede nacional del PRO, ubicada en Balcarce al 400, en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta el cierre de esta nota, en el entorno de Macri confiaban en lograr la asistencia de toda la dirigencia amarilla con aspiraciones electorales.
Las dudas en la interna amarilla
A pesar de los esfuerzos del expresidente, algunos candidatos que decidieron jugar por fuera de la alianza con La Libertad Avanza (LLA) mantienen reparos respecto a sumarse a la foto. “Hoy no me suma una foto con Diego Santilli”, admitió uno de ellos a Letra P, en alusión a la falta de acuerdos con el oficialismo.
El bonaerense Diego Santilli fue de los primeros dirigentes del PRO en impulsar un entendimiento con el mileísmo. Sin embargo, la crisis que atraviesa el Gobierno hace que otros referentes del partido no quieran mostrarse junto a él. La incógnita es si el malestar terminará prevaleciendo sobre la convocatoria de Macri.
La tensión interna se replica en varias provincias. En Santa Fe, por ejemplo, la cabeza de lista de Provincias Unidas es la vicegobernadora Gisela Scaglia, mientras que LLA ubicó en el quinto lugar al también PRO Germán Pugnaloni, hombre impulsado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, rival interna de Macri.
El mapa de alianzas entre PRO y LLA
En al menos diez provincias, el PRO formalizó acuerdos con La Libertad Avanza: Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Mendoza, Córdoba, Misiones, Tucumán, La Pampa y Tierra del Fuego. En San Luis, el entendimiento es de hecho, mientras que en otras jurisdicciones se integraron alianzas locales de carácter provincialista o se optó por competir en solitario con listas de baja relevancia.
Así, el PRO es el espacio que menos dirigentes coloca en lugares clave de las nóminas libertarias, que en todos los distritos llevan el sello del partido creado por Karina Milei. Sólo en algunos casos, los amarillos logran ocupar posiciones con expectativas reales de acceso.
La estrategia impulsada por la secretaria general de la Presidencia y los primos Martín y Lule Menem fue determinante en la ruptura de varios acuerdos que parecían encaminados durante los meses previos al cierre de listas. El episodio más notorio ocurrió en Río Negro: allí, el presidente del PRO, Juan Martín, firmó la alianza el mismo día de la oficialización de frentes, pero horas antes del límite legal dio marcha atrás y presentó una lista enteramente amarilla. La jugada podría transformarse en un golpe de efecto o, por el contrario, dejar a LLA sin representación en la elección de octubre.
