El Gobierno nacional anunció que enviará al Congreso de la Nación un proyecto para eliminar el régimen de las elecciones primarias. Los movimientos que empezó a tejer Kicillof que puede generar varios escenarios.
El Gobierno nacional anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para eliminar las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), reformar la ley orgánica de partidos políticos y modificar el sistema de financiamiento partidario. El anuncio fue realizado por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien destacó que las PASO han funcionado como una «encuesta millonaria» que perjudica la economía y el tiempo de los ciudadanos.
El proyecto también propone cambios a la ley de partidos políticos con el objetivo de mejorar la representatividad y evitar la proliferación de partidos sin sustancia, denominados «sellos de goma». Según Adorni, las agrupaciones deberán contar con al menos el 0,5 % del padrón electoral como afiliados y superar un umbral del 3 % de los votos en dos elecciones consecutivas para mantener su vigencia legal.
Esta decisión tiene un impacto significativo en la provincia de Buenos Aires, donde la normativa actual sincroniza las elecciones primarias nacionales con las provinciales. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, había mostrado interés en eliminar las elecciones primarias locales, pero la permanencia de las PASO nacionales había representado un obstáculo.

El mandatario convocó a una reunión con intendentes para hablar de política. En el Salón Francés de la Residencia de Gobernación en La Plata, Kicillof le consultó a los intendentes -que son los que apuestan a su proyección política-, la conveniencia o el perjuicio que había en ir hacia un desdoblamiento electoral, qué visión tenían de una modificación a la ley que limita los mandatos de los intendentes a una sola reelección o incluso sobre la eliminación de las elecciones PASO.
La convocatoria reunió a intendentes de peso como Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Julio Alak (La Plata), Federico Achával (Pilar), Andrés Watson (Florencio Varela), Lucas Ghi (Morón), Gastón Granados (Ezeiza) y de distritos del interior como Alejandro Acerbo (Daireaux), Alfredo Fisher (Laprida), Francisco Echarren (Castelli), Germán Lago (Alberti) o Gustavo Barrera (Villa Gesell), entre varios más. Fueron más de 40 los que se sentaron en la mesa.
Ahora, con el avance del proyecto nacional, tanto oficialistas como opositores coinciden en que la derogación en Nación impulsaría cambios similares a nivel provincial. Para eso, además de intendentes, Kicillof ya habló con Sergio Massa, Juan Grabois y hasta con dirigentes radicales para consensuar un desdoblamiento o desacople.
En el contexto bonaerense, las PASO jugaron un rol clave en las negociaciones internas de las alianzas políticas, funcionando como un mecanismo para resolver diferencias y mantener la cohesión en las coaliciones. Su eliminación, advierten analistas, podría generar mayor fragmentación política y dificultad para consolidar acuerdos, especialmente en escenarios sin listas únicas.

Además, la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) suma un elemento adicional al debate. Sin las PASO como filtro, esta herramienta electoral podría incrementar la dispersión de ofertas políticas, complicando aún más la gobernabilidad en un panorama político partido. El proyecto promete abrir un intenso debate en el Congreso y en los territorios más afectados por su impacto político y electoral.
El gobierno de Kicillof se niega rotundamente a acoplarse a la Boleta Única Papel: el sistema que regirá en el país para seleccionar legisladores nacionales, al que busca adherir la oposición bonaerense. El gobernador ve una mano negra detrás de este instrumento que tiene como objetivo debilitar su carrera presidencial de cara al 2027.
