Dejó de ser tabú y pasó a ser cotidiano. El cambio de pertenencia de los dirigentes ya no sorprende. La defensa de los ideales dejó de ser prioridad frente a la crisis de los partidos y la derrota del debate de ideas. Todo es efímero y superficial. Para la fauna política sólo importa mantenerse. Antes era mal visto, hoy es resignación.
Eduardo Lorenzo Borocotó tenía cientos de motivos para ser recordado por su trayectoria como médico. Sin embargo, injustamente para sus reconocimientos en el área académica, la historia se apropiará por siempre de su apellido para definir a aquellos políticos que se cambian de partido como de calzoncillos.
En el 2005, Borocotó fue electo diputado por la lista de Mauricio Macri, pero poco antes de asumir se pasó a las filas kirchneristas. Seguramente no fue la primera experiencia de este tipo, pero fue tan popular que le puso la firma a muchos acontecimientos similares que llegaron después. Alguna vez el médico se defendió y dijo: “No me pude haber pasado de un partido a otro porque nunca estuve afiliado en ninguno”.
En todos los casos, las argumentaciones permiten elaborar un pequeño manual ilustrado para que el dirigente de turno pueda acudir, al alcance de la cartera de la dama y del bolsillo del caballero.
Ahora, Francisco De Narváez realizó una presentación judicial contra el diputado nacional reelecto Julio Rubén Ledesma, que abandonó la fuerza opositora luego de las elecciones. Lo mismo sucedió con Patricia Gardella. Ambos votaron a favor de la Ley de Presupuesto oficial. "Nosotros no pertenecemos a Unión-PRO desde el mismo 28 de junio y ya conformamos nuestro propio bloque Corriente Peronista Federal, así que nos están echando de un lugar del que nos fuimos hace meses", expresó el legislador.
Algo parecido sucedió en la Cámara Alta con las senadoras Sánchez (Corrientes) y Latorre (Santa Fé) con la Ley de Medios, que se asumían opositoras pero votaron con mencionada independencia un “proyecto necesario para el país” más allá de la identidad política que representaban. La primera, que responde al reelecto gobernador, había expresado que la normativa era un “mamarracho”, pero se desdijo muy pronto cuando tuvo que levantar la mano.
"Todos hablan de Borocotó, pero nadie habla de Cobos, que votó en contra de su propio gobierno", afirmó el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, quien pretende instalar el término "cobizados" para distinguir a aquellos que se mudan de bando. Luego de aquel acto del vicepresidente, la mayoría de su tropa se alió detrás de él.
La secretaria de Integración y ex Diputada Nacional María del Carmen Alarcón había destilado todo el arsenal crítico contra el kirchnerismo durante el conflicto con el campo. Quedó enfrentada al oficialismo y la relación parecía no tener retorno. Ahora, con nuevo cargo en el gobierno, dice que tiene “una misión que cumplir: mi propósito es resolver el conflicto. No soy Borocotó".
Otros buscan “independizarse” y tienen una mano volátil a la hora de votar, que usualmente esta al servicio del oficialismo. Emilio Kakubur de Misiones ganó la banca por el Frente Renovador por la Concordancia, y hoy tiene el unipersonal Dignidad Peronista. Norma Morandini, de Córdoba, ganó la banca en 2005 por el Frente Nuevo, hoy conforma el bloque unipersonal Memoria y Democracia. Dante Camaño llegó por el PAUFE de la Provincia de Buenos Aires, en el 2005, hoy tiene su propio bloque Nacional Sindical. Eduardo Pastoriza, ganó la banca por la lista del Frente para la Victoria, y hoy tiene su propio bloque: Partido por la Verdad. Nora Ginzburg, del PRO en 2005 al unipersonal de hoy: Frente por los Derechos Ciudadanos. Hay muchos casos más.
EN SAN MARTÍN TAMBIÉN PASA
El manual ilustrado que se utiliza a nivel nacional, alegando respeto por los ideales propios, perdida del rumbo del partido de pertenencia, búsqueda de independencia en las decisiones, etcétera, también repercute en los distritos. En estos casos se agrega la cuestión de interpretar quién es el que mejor representa el proyecto nacional por el cual se trabaja.
En San Martín, los kirchneristas Liliana Liberatore y Roberto Gallino Fernández abandonaron la oposición diciendo que Ivoskus es el hombre alineado al proyecto nacional en el distrito. Además lanzaron críticas a la postura opositora que abandonaban diciendo que cuestionaban sin razones a la gestión local.
Battaglia fue opositor y volvió con Ivoskus. Siminián llegó al Concejo de la mano de Brown y ahora está alineado con el Intendente. Elguer, desde la Alianza, formó parte de la tropa ivoskista, y siguen los nombres. En distritos vecinos sucede lo mismo.
Pero el propio Jefe Comunal Ricardo Ivoskus encabeza la lista. Radical de pura cepa a sabido mutar de la Alianza al ARI, luego a la Concertación K, y finalmente al vecinalismo.
En el ámbito local, lo que se puso de moda es mostrarse vecinalista. Esta opción brinda la posibilidad de moverse con libertad, en nombre del beneficio de los ciudadanos y sin ataduras partidarias. Todo es bienvenido para mantenerse.
Por César Morielli
