El día 12 de octubre de 1916 asumió el primer Presidente electo bajo la nueva ley electoral, (Ley Nº 8871- Ley Sáenz Peña) que consagraba el voto secreto y obligatorio para todos los hombres mayores de 18 años. Podría haber pasado como una asunción más y como una reforma electoral más (años atrás, en 1904, se había llevado adelante una reforma) si no fuera por quien fue el hombre electo para asumir el cargo.
Ese hombre era Hipólito Yrigoyen. Hijo de un vasco y nieto de un mazorquero, sobrino de Leandro Alem. De profesión abogado (aunque aún está en discusión si se doctoró o no), arrendatario y docente que entregó su vida a la lucha por el sufragio libre, la pureza administrativa, la autodeterminación de los pueblos, la defensa irrestricta de la Constitución Nacional y de la Soberanía Nacional.
Recordar esta fecha, es recordar los treinta años de incansable lucha de hombres y mujeres, quienes adhirieron a estos postulados y pasaron a formar parte de la “chusma radical”, el pueblo que “desde el suburbio al asfalto” acompañó a Yrigoyen hasta la Casa Rosada, lo siguió, defendió, lloró y aun hoy lo recuerda.
Yrigoyen, que dio su vida esta causa desde el llano, desde la Presidencia llevo adelante la “reparación fundamental”. Reparar las injusticias que décadas de gobiernos oligárquicos habían dejado en materia de distribución de la riqueza, las desigualdades políticas, su tarea fue la democratización de la Republica. Que en la Argentina no hubiera un solo desamparado y fundamentalmente poner fin al gobierno de unos pocos, de los sectores oligárquicos y dar paso a que el pueblo sea el que se gobierne.
Su gobierno impulsó fuertemente la educación pública, fuente de la igualdad de oportunidades y apoyo firmemente la Reforma Universitaria de 1918; En el mundo del trabajo, impulsó las primeras medidas de beneficio social, jubilaciones, jornada de 8 horas, descanso dominical, entre otras medidas. Fue un férreo defensor de la Soberanía Nacional, tanto en el plano interior haciendo una irrestricta defensa de la Constitución Nacional y de los recursos estratégicos con la creación de YPF, como en la política exterior defendiendo el interés nacional y la autodeterminación de los pueblos frente a las grandes potencias imperialistas. Y fundamentalmente sentó las bases para construir una patria más justa, igualitaria, inclusiva, libre y soberana.
Es también recordar el quiebre que significó en la historia argentina, por primera vez un presidente era electo por el voto popular. El pueblo pudo elegir libremente y lo eligió a Yrigoyen.
Fue el paso de la Republica oligárquica a la Republica popular y reformista. Es por eso que su legado, su obra, su figura no es exclusiva de un partido, Hipólito Yrigoyen trascendió al Partido Radical, Yrigoyen le pertenece al pueblo que lo llevó a pulso hasta la Casa Rosada, lo llevó a pulso hasta el descanso eterno y mantiene viva su memoria.
