La Cámara de Comercio local respaldó a su par de Haedo tras una feria de indumentaria realizada en un club barrial. Advirtió por competencia desleal, falta de controles y perjuicio directo al comercio formal.
La Cámara de Comercio de Castelar tomó posición frente a la realización de una feria de indumentaria que funcionó durante el fin de semana en un club de Haedo. La entidad expresó su respaldo institucional al reclamo de los comerciantes de esa localidad y cuestionó la ausencia de controles municipales ante una actividad comercial fuera del marco legal.
El evento se desarrolló en instalaciones que no contaron con habilitación para ese tipo de ventas. Allí se ofrecieron prendas nuevas y usadas, tanto por mayor como por menor, sin verificación impositiva ni fiscal. Para los comerciantes, la situación configuró una práctica de competencia desleal que afectó a un sector que sostiene su actividad dentro de las normas vigentes.
Desde Castelar, el pronunciamiento fue directo. “Desde el Centro Comercial e Industrial de Castelar acompañamos a la Cámara de Comercio de Haedo frente a la venta indiscriminada de productos en lugares no habilitados y espera una pronta respuesta de las autoridades municipales al respecto”, señalaron desde la entidad que preside Gustavo Palese.
El comunicado incluyó un reclamo formal dirigido al intendente Lucas Ghi. Allí fijaron una postura clara frente a este tipo de eventos. “Estamos en contra de cualquier actividad comercial en espacios públicos permanentemente u ocasionalmente sin las habilitaciones pertinentes, ocasionándole a los comerciantes que levantan sus persianas todos los días un perjuicio en desmedro de su trabajo”, expresaron.
El malestar también se apoyó en la falta de acción estatal. Pese a que el club anfitrión recibió advertencias previas, la feria se realizó de todos modos. Comerciantes de Haedo cuestionaron la pasividad oficial y manifestaron su disconformidad. “No hubo inspectores que fueran a constatar ni clausurar la feria que se realizó”, afirmaron.
Desde Castelar advirtieron que situaciones similares se repiten en su propia localidad. Para la cámara, el problema trasciende un caso puntual y expone una desigualdad estructural frente a quienes desarrollan su actividad dentro de la legalidad. Consideraron “totalmente injusto” que emprendimientos informales eviten costos que el comercio habilitado sí afronta.
“Esta desigualdad no solo perjudica al comercio formal, sino que también impacta negativamente en la recaudación tributaria, afectando a toda la comunidad del partido de Morón. Solicitamos, que se evalúe y actúe en relación con estas prácticas, reforzando los controles necesarios y asegurando el cumplimiento de las normas vigentes, en resguardo del comercio habilitado y del interés general de la comunidad”, concluyeron.
