El diputado nacional del bloque FE cargó duramente contra el jefe de gabinete, a quien acusó de “justificar lo injustificable”. En exclusiva, dio su visión del panorama político en vistas a 2015 y opinó sobre los “presidenciables”. Habló de la agenda legislativa y definió que “solamente se trabaja lo que al Gobierno puntualmente le interesa”. En el terreno local, denunció a sectores K “que se están ocupando de perjudicar a Katopodis”.
Luego de proponer crear, junto a su par Francisco De Narváez, la creación de un comité de crisis en el territorio nacional ante la inseguridad, el diputado nacional Carlos Brown mantuvo una extensa charla con LaNoticiaWeb. Según adelantó el legislador, que definió a esta problemática como uno de los factores que propició la huelga de la semana pasada, el próximo presidente además deberá ocuparse de “los problemas vinculados a la injusticia social, el empleo digno, la producción y el crecimiento armónico de un país”.
¿Qué cree que podría significar para el kirchnerismo la huelga?
Es la clara manifestación de una protesta social y gremial. Señala, sin dudar, que aquí hay una bronca contenida en la gente, consecuencia de dos elementos que el Gobierno no está pudiendo resolver: la inseguridad por un lado y la inflación por el otro. La inseguridad genera en la gente una sensación de intranquilidad muy grande. Cada día que pasa vemos cosas increíbles. El tema de la inflación licúa los salarios. Nosotros en el Congreso nacional estamos dando los índices que dicen que vamos a tener una inflación superior al 40 por ciento en el año. Son índices que el Gobierno ahora ha acomodado un poquito, porque antes decía que la inflación de todo un año era de 8 por ciento y ahora solo en enero y febrero ha aceptado que hay una inflación equivalente a todo lo que antes en un año.
¿Hubo un sinceramiento allí?
Un cierto sinceramiento, pero ya están en un uno por ciento mensual de mentira. Todo esto da una bronca contenida que cuando los sectores gremiales manifiestan la posibilidad de un paro queda en claro que la gente no está dispuesta a seguir aceptando esta situación. El paro fue contundente y absoluto. No estamos de acuerdo con los piquetes, porque significan un hecho que violenta la decisión de cada uno. Pero fueron expresión de aquellos que siempre hacen piquetes y que el Gobierno consintió muchas veces. Siempre tienen esta actitud porque no tienen una gran vinculación con sectores masivos de la población y entonces a través de grupos de 200 creen que quedan bien posicionados.
Cuando aparecen estos reclamos, muchas veces desde el Gobierno se hace foco en los convocantes, en este caso Moyano y Barrionuevo. ¿Cree que hace bien el kirchnerismo en personalizar en determinadas figuras quizás sin mucho consenso el reclamo?
Son las maneras de escaparse de la realidad. Tratar de buscar en algunas personas que saben que no tienen una buena imagen pública para de esa manera creer que pueden quitarle valor a lo que se ha hecho. Al margen de la consideración de la ciudadanía con Moyano o Barrionuevo, lo cierto es que el paro tuvo resultado y que la gente está enojada.
Mirando hacia el futuro, ¿coincide con quienes leyeron esta huelga como un mensaje por parte de estos importantes sectores del gremialismo a presidenciables como Scioli y Massa?
Los gremios tienen por naturaleza un poder importante porque representan a los trabajadores agremiados, que son sectores muy significativos de la sociedad. Así que ellos de por sí tienen un poder significativo, no hace falta que se lo estén diciendo, ya todos lo sabemos. Desde el peronismo siempre hemos reconocido a los gremios como la columna vertebral del movimiento. No creo que sea por ese lado. El próximo presidente deberá abocarse a la solución de la inseguridad e inflación. Y se tendrá que abocar a los problemas vinculados a la injusticia social, el empleo digno, la producción y el crecimiento armónico de un país. Esto no lo va a poder evitar ningún próximo presidente. Acá se ha podido más o menos ir haciendo figurar este relato porque tuvimos un Gobierno que recibe una solución que se la dio en su momento el gobierno de Duhalde. Y después, un empuje muy grande que recibe del contexto internacional como consecuencia de los precios de los commodities. Esto se está terminando porque, si bien las oportunidades alimenticias en función de lo que produce Argentina para el mundo siguen existiendo, cada vez los sectores que lo hacen se sienten más castigados y tienen más problemas. Tenemos menos carne y menos granos.
De los nombres que se barajan, ¿cuál cree que es el dirigente mejor preparado para afrontar estos temas como presidente?
Ésa es una definición un poco difícil por el momento, por razones de mi posición política. Soy un hombre del peronismo y veo con simpatía la posición de un Scioli, un Massa o de un De la Sota. Pero tenemos que esperar. Tienen distintas problemáticas cada uno de ellos: Scioli es un hombre que ha demostrado siempre ser diferente a los Kirchner y tiene un grupo humano distinto a la estructura del gobierno actual. Pero tiene una cercanía con el kirchnerismo que tendrá que resolver. Si no la resuelve, será difícil su acompañamiento. Creo que él va a entrar en un proceso de diferenciación. Ya ha hecho algunas cosas: la inseguridad la ha aceptado; en cuanto a las retenciones, su ministro de Agricultura ha salido a decir que quiere que terminen. Pero todavía esto no queda claro, entonces allí aparecen las virtudes y las dificultades.
¿Cómo ve a los demás que también se anotan en la carrera por la presidencia?
Por el lado de Massa, está claramente constituido como un opositor del Gobierno, pero al mismo tiempo no se sabe bien por su juventud y poca experiencia, salvo la gestión como jefe de Gabinete pero dentro del gobierno de los Kirchner, cuál va a ser su funcionamiento como presidente eventualmente. Sus movimientos son muy fuertes y contundentes con respecto a los temas que a la gente le interesan. De la Sota es quizás el hombre con mayor nivel de experiencia. Tres veces gobernador de Córdoba, ha ocupado cargos muy importantes y conoce todo el panorama político. Pero tiene una dificultad de posicionamiento en todo el país. Después está la figura de Macri, un hombre que no está dentro del peronismo, sin perjuicio de que podría llegar a recibir alianzas con sectores del peronismo. En ese caso, habría que mirar si lo que prevalece en él es su acompañamiento con el peronismo o si, como hasta ahora pasa, hay una posición muy dura de su gente con relación al peronismo. Creo que los próximos 6 o 7 meses serán definitorios en cuanto al posicionamiento y las definiciones que vamos a tener que hacer dirigentes del peronismo. Yo estoy esperando que transcurran esos meses y estoy observando con detenimiento las personas que he señalado.
¿Y Urribarri?
Le cuesta gobernar Entre Ríos, no podría gobernar el país. Es un dirigente al que han traido desde el kirchnerismo por ser un hombre fiel, pero creo que en la interna del Frente para la Victoria quedaría muy lejos de cualquier otro. Y si llegara a ser presidente de la república, tendría muchas dificultades.
Yendo a la agenda legislativa, ¿sobre qué puntos se trabajarán en la Cámara Baja?
Hasta ahora, en muy pocos. El Gobierno tiene una forma de actuar en el Legislativo que solamente se trabaja lo que al Gobierno puntualmente le interesa. En lo que va del año, recién con mucha dificultad pudimos constituir las comisiones. Hemos escuchado al jefe de Gabinete, que vino a darnos toda una teoría de que la Argentina es una maravilla, sin responder a muchas preguntas que se le formularon. Y, a fines de abril, vamos a tener en consideración el tema del acuerdo Repsol-YPF. Después, no se sabe. Como ellos tienen mayoría en el cuerpo y en las comisiones, son los que deciden. Esto muchas veces es difícil de explicarle a la ciudadanía porque la gente dice “¿ustedes como oposición qué hacen?”. Nosotros insistimos, vamos al Congreso, tratamos de participar en las comisiones, pedimos sesiones especiales. Y no lo logramos porque no tenemos mayoría, entonces solo se trata lo que a ellos les interesa. Está pendiente el Código Civil y Comercial y el anteproyecto del Código Penal, que será muy difícil que se traten este año.
En su momento, usted mostró alguna expectativa ante la designación del Capitanich. ¿Lo defraudó su trabajo?
Capitanich fue como un fósforo: se consumió rápidamente. Se pensó que incorporación significaba un juego de apertura, pero a los pocos días de haber ingresado apareció el problema en Córdoba y su actitud tan negativa. A partir de ese momento, cambió, su rol fue ser simplemente un cronista de las cosas que la Presidenta quiere que se digan y justificar lo injustificable. En Diputados estuvo como siete horas y puntualmente le pregunté sobre temas vinculados a lo productivo. Me sacó datos y cifras que a mí no me decían absolutamente nada. Llegó a decir que teníamos un incremento muy importante en la siembra del trigo cuando sabemos que no es así.
Promediando su mandato, ¿cómo ve la gestión de Katopodis en San Martín?
Katopodis está trabajando bien y está haciendo una tarea sólida. Sucede que en el distrito durante 12 años, más los ocho de Libonati y Landolfi, tuvimos cero resultados y vimos cómo, mientras otros distritos crecían y resolvían sus problemas infraestructurales, San Martín se caía a pedazos. Recuperar 20 años de inacción y mal gobierno es difícil para que se termine viendo. Pero noto una mejora significativa a nivel de infraestructura y una mejora en el manejo de temas puntuales, sobre todo los sociales.
¿Cree que influye que su color político sea distinto al provincial y nacional?
Lo puede afectar eventualmente con algunos acompañamientos, sobre todo en el esquema actual del kirchnerismo, donde se saltea al gobernador y se apoya a los intendentes amigos. Hoy Katopodis no es amigo de la Casa Rosada, entonces seguramente una cantidad de programas se los habrán cortado y aparte hay sectores del Frente para la Victoria que se están ocupando de perjudicar a Katopodis. Lo vemos todos los días y no hay secretos en esto. El retiro de los gendarmes y cuestiones vinculadas a la seguridad lo que hacen es ponernos inquietos a los habitantes de San Martín. Deberían reflexionar los que están con el FpV y darse cuenta que lo que importa es la gente.
También muchas veces son a Provincia los reclamos en ese sentido…
Creo que en el tema Scioli la cosa es de otra característica. No creo que en el caso de Scioli haya una posición tan dura como a veces tenemos en el ámbito nacional. La prueba está en que estos sectores del kirchnerismo no son amigos de Scioli. Son sectores que la única vinculación que tienen es con la Presidenta y algunos sectores relacionados con ella.
