La dirigente brasileña negó haber influido en las renuncias de Eduardo Domínguez y apuntó contra las noticias falsas que circularon sobre su figura.
En medio del tenso clima institucional que atraviesa Estudiantes de La Plata, Carina Magnabosco decidió alzar la voz. La flamante encargada de la gestión deportiva del club, apodada en redes como la «Barbie brasileña», quedó en el centro de la polémica luego de que se vinculara su presencia en la institución con las dos renuncias consecutivas que presentó el técnico Eduardo Domínguez en menos de una semana.
A través de un descargo público en sus redes sociales, la mujer se defendió de las acusaciones y pidió que no la conviertan en chivo expiatorio de una situación que, según sus palabras, le es ajena. “No pedí nada a nadie y ni hice críticas sobre estrategias de juego. No me usen de excusa”, escribió de manera contundente.
Además, negó rotundamente cualquier vínculo con irregularidades: “No soy agente FIFA. No soy estafadora. No estoy prohibida de entrar en ningún país. Ni siquiera tengo una demanda judicial o civil en ningún lado. Paren de creer en Fake News”.
El trasfondo de esta situación viene generando ruido desde la eliminación del Pincharrata en la Copa Argentina. Las declaraciones posteriores de Domínguez, en las que dejó entrever que existen “cosas que no le agradan” puertas adentro, dispararon versiones sobre conflictos con parte de la dirigencia.
Según trascendió, Magnabosco habría cuestionado el planteo táctico utilizado ante Carabobo en Copa Libertadores, situación que irritó al entrenador. Además, se dijo que realizó estos reclamos en compañía del dirigente Aldo Podestá, a quien Domínguez no conocía.
