Conflictos adentro y afuera de casa. El mandatario norteamericano no puede controlar la situación de Irak, ni tampoco el serio déficit que acarrea su gestión. El 7 de noviembre puede tener un congreso en contra.
BUSH EN PROBLEMAS
Por Emiliano Martínez
Los sectores de la política internacional dirigen su atención a lo que está sucediendo en los Estados Unidos de América, donde el 7 de noviembre, se realizarán las elecciones legislativas. Para George W. Bush estos comicios serán una prueba muy dura, debido a las criticas que esta recibiendo respecto al accionar en Irak.
Lo que está en juego en las elecciones de noviembre es el control de la Cámara de Representantes donde están en juego los 435 escaños y del Senado donde se renueva sólo dos tercios de las bancas. Actualmente ambas cámaras esta en manos de los republicanos. Los demócratas necesitan ganar 15 bancas para imponerse en Diputados y 6 en el Senado
Es sabido que la piedra angular de los Estados Unidos no lo es ni sus Fuerzas Armadas, ni su inteligencia, ni su sistema político: es la opinión pública. Subyace en el ambiente cierta consternación del pueblo norteamericano sobre la guerra en Iraq. El presidente Bush, el miércoles 25 de octubre, reconoció el amplio alcance de reveses americanos y pasos en falso allí. Pero aconsejó a los ciudadanos “a mirar más allá de la violencia en sus pantallas de TV” y evitar la desilusión sobre una guerra “que estaba siendo ganada”.
Bush también dijo, "no podemos permitir que nuestra insatisfacción se convierta en la desilusión sobre nuestro objetivo con esta guerra". El objetivo por el momento parece eclipsado por las informaciones que llegan a cada hogar respecto al conflicto bélico. Ya superan las 2.500 bajas de jóvenes soldados y hay más de 18.000 heridos debido a los duros enfrentamientos con la guerrilla en Irak.
Parecería que los Estados Unidos carecen de una buena memoria. Vietnam fue la primera gran derrota americana y justamente, la estrategia del general nor-vietnamita Vo Nguyen Giap, fue sacudir a la opinión pública estadounidense con las bajas terribles que sufrían los asiáticos y de esa manera aumentar la tensión interna con los grupos pacifistas. Hoy parecería que la estrategia irakí es también apuntar a la mediatización del conflicto, pero esta vez, inclinar la balanza con los muertos norteamericanos. Aquellos temores de 1975, vuelven a la administración Bush. Tal es así que el general George Casey, anunció días atrás que el gobierno iraquí estará listo para hacerse cargo de las tareas de seguridad en el territorio en 18 meses. Algo que Bush desmintió y que aumentó el malestar en el pueblo, reflejado en el magro 40 por ciento de imagen positiva.
Esta actualidad del mandatario tiene dos explicaciones. Por un lado, los demócratas se inclinan por su partido debido a la situación en Irak. Por el otro, están los conservadores que no se contentan con las políticas que lleva el gobierno frente al problema de la inmigración y el terrible déficit fiscal. Por lo que muchos analistas avizoran que un porcentaje de sus votos se volcarán hacia el partido demócrata, como un acto de enojo.
En materia económica, también están surgiendo inconvenientes. Los ingresos de la clase media han disminuido cerca del 15 por ciento, en hogares de trabajadores de jornada completa. Además, aumentó la cantidad de estadounidenses no asegurados en materia de salud durante la presidencia de Bush. En 2000, 39.8 millones de americanos eran no asegurados, mientras aquel número se elevó a 46.6 millones en 2005. “La economía de Bush sigue ayudando sólo aquellos de alto poder económico sin hacer caso a los millones de americanos trabajadores que sostienen la escala estable," dijo el Secretario de Prensa de Comité Nacional Democrático Stacie Pastón, el pasado 23 de octubre.
Es un momento muy difícil para George W. Bush. Además de los problemas económicos, el malestar de gran parte de la sociedad y el conflicto de Irak que ya lleva 3 años, surgen encontronazos diplomáticos con Corea del Norte. Bush deberá poner mucho esfuerzo en la campaña para que estas elecciones del 7 de noviembre no sean el presagio de su caída.
