Un repaso por las declaraciones y principios del ex mandatario italiano Silvio Berlusconi: su imperio mediático, la crisis de imagen, el fracaso electoral y las amenazas a su poderío.
¿" BURLASCONI " FUERZA A ITALIA ?
Por Oriana Padello
Se comparó con Napoleón, Jesucristo y Churchill. Trató a sus contrincantes de “gilipollas”. Y todavía se anima a hacer política. "Según nosotros, Italia tiene que ser católica y de los italianos. La izquierda piensa en cambio en una Italia pluri-étnica". Esta fue una declaración del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi días atrás en el congreso del movimiento católico Comunión y Liberación. El magnate aseguró que la centroderecha está dispuesta a "acoger con todos los derechos" a los inmigrantes, siempre que "respeten nuestras reglas, nuestras leyes y nuestras tradiciones".
Pese a su derrota en las elecciones generales de abril ante el líder de centroizquierda, Romano Prodi - por un puñado de 25 mil votos-, el Cavaliere no se come la voz y continúa haciendo bulla. “Para darles la ciudadanía, debería ser necesario examinar su conocimiento del idioma, de nuestra historia, de la geografía y de los fundamentos de nuestro Estado, de su constitución y sus leyes". Avispado, este tipo de declaraciones resultan coherentes y lineales a su discurso si recordamos que "quien vota a la izquierda elige ser pobre", que “el comunismo sigue siendo un peligro" o que “la mitad del país me detesta, la otra mitad me respalda y quizás me ama".
Es que es muy sencillo tener dominio y protagonismo con semejante imperio mediático bajo la manga: dueño del periódico La Repubblica, de Il Giornale y de los tres canales de la RAI. Del holding Fininbest, de Telecinco en España. Propietario del grupo Mediaset, Blockbuster, portales de acceso a Internet, de la editorial Mondadori y del Banco Mediolanum. Controla hasta la Associazione Calcio Milan, club que utilizó para promocionar la carrera política que lo llevó hasta la cúspide del poder en Italia, primero en 1994 y luego en el 2001. Hoy estaría detrás de la compra del principal diario italiano, el Corriere Della Sera.
¿Pero por qué se viene a pique el hombre más rico y poderoso de Italia? ¿Cuál es el detrás de escena que el público no ve? Una sumatoria de cosas fueron coincidiendo con lentitud. Dejó a Italia estancada, endeudada y con déficit. El zar de los medios sufre un deterioro de su carismática popularidad. Es vinculado a tendencias de ultraderecha y neofascistas, teñidas color demagogia. Por sobre todo esto, hay una izquierda moderada que se viene instalando en Europa y pide reformas que se alejan del ultraliberalismo. En 13 de los 25 miembros de la Unión Europea, la izquierda gobierna o participa en las coaliciones de gobierno. Por otro lado, un Berlusconi al poder hizo aprobar una ley que tras once años restableció el sistema proporcional en el sistema parlamentario. Esto implicó que en la Cámara de Diputados el gobierno pueda contar con 340 legisladores y la mayoría absoluta. Fue una pésima jugada para su última elección, el clásico boomerang que se le vino en contra dándole de lleno en la frente.
Y hay finalmente otro dato que no es menor: la fiscalía de Milán lo investiga por el supuesto pago de un soborno a un abogado para que diera falso testimonio en dos juicios en su contra. El proceso es por presunto fraude fiscal en relación con la gestión de Telecinco -controlado por el grupo italiano Mediaset- a principios de los años 90. Él, sin embargo, sostiene que es víctima de una campaña de jueces izquierdistas. Berlusconi podría ser condenado hasta a seis años de prisión por la investigación italiana sobre Mediaset, caso en el que alega que existen motivaciones políticas. Pero hasta el momento ha conseguido evitar ir a la cárcel en al menos siete juicios por sobornos, pese a cuatro veredictos de culpabilidad.
Una vez leí que la justicia, según el Evangelio, no es un reino de este mundo. ¿Será de otro?
