Mientras en Diputados el oficialismo rechaza el proyecto por el tamaño de la boleta, senadores comenzaron a mostrarse a favor del implementación.
Este martes continuará en Diputados el debate por la implementación de la Boleta Unica Papel (BUP), un proyecto que puso en la agenda legislativa la principal coalición opositora, Juntos por el Cambio.
Mientras este sector presiona con conceptos de transparencia electoral, costos y ecología, el oficialismo repite entre sus principales puntos de rechazo un argumento práctico: el tamaño de la boleta.
La incomodidad del tamaño, agregan, sería aún peor en caso de elecciones nacionales y provinciales simultáneas. «Ahí habría que dividir una boleta única para cargos nacionales y otra para provinciales», propuso Adrián Pérez, ex secretario de Asuntos Políticos en el gobierno de Cambiemos.
El otro gran punto principal de crítica, es que en la BUP no entran más que los primeros, como mucho, tres nombres de los candidatos.
«Es un pedazo de papel con una cantidad impresionante de partidos donde solo se conoce un solo candidato. Una boleta donde vos votás una lista de diputados como si fuera una ristra de ajos y chorizos, pero no sabés si hay chorizos ni si hay ajos”, sentenció la vicepresidenta en su último discurso público.
Rápidamente los diputados del Frente de Todos repitieron ese argumento, hablando de candidatos «con capucha o antifaz» e incluso ejemplificando con el legislador del Parlasur del PRO, Fabián «Pepín» Rodríguez Simón, prófugo de la Justicia argentina en Uruguay.
Desde JxC aseguran que la campaña la información se difunde y en el día de votación incluso dentro del cuarto oscuro se pega una ficheta gigante donde están todos los nombres de todas las listas. «Ningún ciudadano se queda sin tener a mano el nombre y sin conocer la lista que está votando», reiteró la diputada Silvia Lospennato (PRO).
SENADO
Hay al menos tres senadores del interbloque oficialista de la Cámara alta apoyan o presentaron proyectos para modificar el sistema electoral y erradicar la papeleta partidaria que se usa en la actualidad.
Uno de ellos es el correntino Carlos Espínola, quien aseguró que “no hay que tenerles miedo a estos procesos de transformación”.
“En Corrientes defendí la aplicación de la boleta única de papel y pienso sostener mi posición”, afirmó Espínola, quien viene luchando en su provincia por terminar con el sistema de colectoras, que lleva a que haya hasta 60 boletas diferentes en los cuartos oscuros en las elecciones provinciales.
El senador por Corrientes no es el único oficialista a favor de la boleta de papel. Edgardo Kueider la impulsó cuando fue secretario de la Gobernación de Entre Ríos, mientras que el jujeño Guillermo Snopek presentó en agosto del año pasado, junto con el macrista Esteban Bullrich, un proyecto para instaurar la boleta única de papel.
Además, un histórico del peronismo como Adolfo Rodríguez Saá (San Luis) también le puso su rúbrica a una iniciativa que establecía el uso de la “boleta única de sufragio”, tal como figura en el texto que presentó en 2013. A diferencia del firmado por Snopek y Bullrich, el proyecto del exgobernador puntano ya perdió vigencia y fue enviado al archivo.
Todos estos antecedentes configuran luces de alerta para Cristina Kirchner, que podría sufrir una dura derrota si es que el debate sobre la implementación de la boleta única de papel aterriza en el Senado.
Es que si al menos dos senadores oficialistas se plegaran a la movida reformista que impulsa la oposición en la Cámara baja, el proyecto podría convertirse en ley en el Senado. Esto es así porque se sumarían a los 33 legisladores de Juntos por el Cambio, a la peronista disidente Alejandra Vigo (Hacemos por Córdoba) y al provincial Alberto Weretilnek (Juntos Somos Río Negro) para alcanzar la mayoría absoluta de 37 votos que exige la Constitución para reformar el sistema electoral.
