El PRO logró cerrar sus listas de cara a las elecciones del 7 de septiembre con un resultado que fue celebrado puertas adentro. A pesar de que hay quienes advierten que el partido atraviesa una crisis profunda, con riesgo de desaparecer, la definición de las candidaturas fue vista como un avance. A partir de este punto, se inició una nueva etapa enfocada en las elecciones nacionales de octubre, con posibilidades abiertas para un eventual acuerdo en la Ciudad de Buenos Aires.
En la segunda reunión del Consejo de Mayo –un espacio que había tenido escasa actividad en el último año–, el titular del PRO bonaerense, Cristian Ritondo, evaluó de forma muy positiva el acuerdo con los libertarios. Afirmó que su espacio “ganó muchísimo” gracias a esa alianza, algo que, según explicó, se ve reflejado en las encuestas dentro del territorio bonaerense.
Los números que manejaban en la conducción del partido ubicaban al PRO entre los seis y ocho puntos, una cifra que hasta hace poco solo le garantizaba tres o cuatro bancas. Sin embargo, ahora estiman que podrían duplicar esa cifra y alcanzar entre ocho y nueve escaños. En un contexto adverso, semejante proyección fue interpretada como una ganancia considerable. Incluso más allá de lo que el partido habría podido aspirar en solitario. En varios municipios también se lograron acuerdos que fueron considerados valiosos. Según Ritondo, “si ven cómo quedaron las listas de los Concejos Deliberantes donde somos gobierno y (los intendentes) tienen amplia gobernabilidad”, se comprendería mejor el alcance del logro.
Desde la mirada de Ritondo, los jefes comunales que optaron por competir fuera del esquema libertario no lo hicieron como gesto de rechazo al oficialismo, sino por una cuestión estratégica. “Ninguno salió a decir que no estaba de acuerdo con el gobierno nacional”, remarcó. En los distritos donde se tomó esa decisión, la conducción nacional interpretó el movimiento como una respuesta razonable frente a una oferta inaceptable por parte de La Libertad Avanza.
La realidad es que estos intendentes quedaron sin margen para negociar, según relató una fuente con conocimiento directo de las conversaciones, quien describió el escenario como una especie de empujón hacia la salida más que una elección voluntaria. La Libertad Avanza no se esforzó por retenerlos, y la mayoría de estos dirigentes responden al sector más vinculado al jorgemacrismo. Jorge Macri, actual jefe de Gobierno porteño y exintendente de Vicente López, conoce a fondo la dinámica del PRO provincial y mantiene vínculos sólidos en el territorio. Desde la Ciudad de Buenos Aires, fue registrando señales de apertura desde el espacio libertario hacia su sector.
Uno de esos gestos fue que Soledad Martínez encabezara la lista para el Concejo Deliberante de Vicente López, respetando la proporción de 70-30% a favor del PRO, algo que fue bien recibido internamente. También fue visto como positivo que María Sotolano ocupara el segundo lugar en la lista de candidatos a diputados provinciales por la populosa tercera sección electoral.
Estos fueron algunos de los guiños de los libertarios hacia el primo de Macri, tras el duro enfrentamiento que mantuvieron en la capital. Sin embargo, también hubo señales menos amigables, como las maniobras de exclusión en la segunda y cuarta sección electoral. Aun así, en el entorno del PRO no dramatizaron esas situaciones, considerándolas simplemente como casos donde no era posible avanzar más.
En ese sentido, el cierre de listas en la provincia de Buenos Aires dejó un balance mixto: la mitad de los movimientos fueron leídos como gestos positivos para futuras conversaciones en CABA, mientras que el resto se percibió como obstáculos. Con el armado provincial resuelto, recién este lunes comenzaron nuevamente las tratativas mirando hacia la Ciudad.
Dentro del oficialismo y del ala bullrichista, todavía lejos de definir las listas nacionales (las alianzas deben presentarse el 7 de agosto y los candidatos el 17), no parecen dispuestos a ceder más de un par de lugares al macrismo, tomando en cuenta el magro desempeño del PRO en las elecciones locales del 11 de mayo. De todos modos, Ritondo confió ante periodistas en Casa Rosada que mantiene la expectativa de alcanzar un entendimiento “en la CABA o en el resto del país”. Aunque aclaró que no está en sus manos cerrar ese acuerdo, ya que “las conducciones son distintas, (pero) yo voy a trabajar para llegar a todos lados igual”.
