Algunos legisladores están disconformes por el desempeño del bloque oficialista durante el tratamiento del proyecto.
La derrota del Gobierno nacional en el tratamiento de la ley ómnibus dejó consecuencias internas dentro del bloque de La Libertad Avanza (LLA), que tiene a Oscar Zago como el jefe de bloque y uno de los hombres de confianza del presidente, Javier Milei. Durante el fin de semana largo, algunos legisladores agitaron la interna y amenazan con quebrar el espacio en el Congreso si no toman mayor protagonismo en las sesiones ordinarias.
Si bien son solo cinco o seis que están disconformes con lo que pasó en la Cámara de Diputados, habría un legislador en particular que ya «agarró los malos hábitos de la política» y exigió una comisión para cuando abran las sesiones ordinarias en marzo como condición para quedarse en la bancada oficialista que consta de 38 legisladores.
«Nos llegaba la información tarde. A veces no sabíamos lo que estábamos por tratar o lo que se había negociado. Hubo mucho desorden», manifestaron desde el conglomerado, enojados no sólo con Zago, sino principalmente con el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, quien se convirtió en un alfil de LLA para las negociaciones en el Congreso de la Nación.

«En vez de ayudar, agravan el tema. Esto ocurre porque un par de legisladores pedían quedar en las comisiones que debatieron la iniciativa o incluso presidirlas y ni siquiera fueron consultados. Misma situación para la definición de autoridades de la Cámara alta. Lo que es insólito es que, después de lo que pasó con la ley ómnibus, le quieran pegar al propio oficialismo», sentenció al medio Infobae una fuente con acceso directo a Diputados y a la Casa Rosada.
El día previo a la votación en particular que terminó en una dura derrota para La Libertad Avanza, los legisladores de la oposición “dialoguista” tenían al menos cinco versiones de cada artículo o inciso en disputa, un panorama de casi imposible solución a horas del encuentro el recinto, que terminó con el regreso del proyecto a comisiones y la discusión a foja cero.
En tanto, desde el grupo que defiende a Zago expresaron que resultó muy complejo descifrar, en medio de negociaciones simultáneas, los mensajes que de vez en cuando enviaban funcionarios de la Casa Rosada como el ministro de Interior, Guillermo Francos, o el propio asesor presidencial, Santiago Caputo.
«Fue difícil porque ni siquiera nosotros teníamos la información. No hubo ocultamiento, pero hay cuestiones que se arreglaron con gobernadores y nosotros nos enterábamos tarde», detallaron desde el oficialismo.
Con el regreso de Milei al país se esperan definiciones sobre una potencial prórroga de las sesiones extraordinarias -el Senado debe sancionar la ley que refuerza la lucha contra el lavado de activos-, y si el jefe de Estado hablará o no el 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa.
