La carrera previa a las elecciones trajo de todo, menos debate de ideas y propuestas. La aparición de Gran Cuñado fue lo más alborotador y puso de manifiesto un panorama político pobre.
La carrera electoral se termina y la campaña deja puntos salientes. Todo tiene que ver con picardías o polémicas, pero en ningún punto se resalta el debate de propuestas.
Cuando el enfrentamiento con el campo y la crisis internacional parecían acaparar toda la atención política del primer semestre del año, apareció el adelantamiento de las elecciones y se alteró el clima. Los sectores de la oposición corrieron desesperados para apurar el armado, y el oficialismo les respondió con las candidaturas testimoniales.
La presidenta argumentó el adelanto en el marco de la crisis mundial. Kirchner dijo que se ponía en juego el modelo, y con su candidatura decidió plebiscitar su figura y la de los principales referentes del espacio.
De Narváez y Macri buscaron desperonizar la campaña y alteraron los ánimos de Felipe Solá, visiblemente ninguneado en los spots publicitarios. Unión PRO apostó a un viejo conocido del macrismo: el ecuatoriano Jaime Durán Barba dio un perfil marketinero alrededor de la consigna del cambio.
En algún momento, luego de la confirmación de la candidatura de Nacha Guevara, todos los sectores especularon con las figuras del ambiente del deporte y el espectáculo.
Hubo dos iniciativas que utilizó el kirchnerismo por lo bajo. Primero fue la aparición de Fernando Jesús Narváez, un ignoto dirigente que con el apellido amenazaba con robar votos al empresario desde la similitud del nombre. Después llegó la candidatura desde la cárcel de Luís Patti, que podría quitar votos a Unión PRO con el discurso de la batalla a la inseguridad. Finalmente el ex subcomisario fue impugnado por la Junta Electoral.
EL “DESACUERDO”
En el Acuerdo Cívico y Social conviven tantos espacios que fue difícil consensuar listas en los distritos. En muchos casos no lo consiguieron. A nivel nacional apostaron la carta que De Narváez y Kirchner disputaban una interna abierta para luego juntarse el 29 de julio.
Carrió decidió ubicarse tercera entre los candidatos de Capital y las encuestas de último momento ponían en jaque su ingreso a la Cámara. Además, se aprovechó el resurgimiento del radicalismo a partir de la muerte de Raúl Alfonsín, y el hijo del ex presidente logró encabezar la fórmula bonaerense con Stolbizer.
LAS ESTRATEGIAS
El Gobierno apostó a que De Narváez y Stolbizer se dividan los votos opositores en la Provincia. A medida que fue avanzando la campaña, los sondeos empezaron a mostrar un crecimiento de De Narváez, un estancamiento de Kirchner y una caída de Stolbizer.
Kirchner no hizo otra cosa que colocar a De Narváez en el centro del ring y aparecieron las acusaciones por la causa de la efedrina. En el Acuerdo Cívico y Social estallaron en ira con la foto de Cobos con el ex Casa Tía.
Además, De Ángeli acompañó a De Narváez en varias caminatas por el conurbano. El chacarero opinó que hay que subir a los peones a un camión y decirles a quién votar. Ideológicamente en el sector opuesto, Martín Sabbatella también apostó a la calle para hacer campaña. Kirchner prefirió los escenarios que le prepararon los varones del conurbano, y Stolbizer se mostró con sectores del agro y aceptó la agenda que le preparaban los dirigentes locales.
La oposición acudió a la vieja estrategia de “abrir el paraguas”. Radicales y peronistas disidentes advirtieron de la posibilidad de fraude. Dijeron que se estaba instrumentando desde el oficialismo para toda la provincia, e hicieron campaña llamando a fiscalizar. Claro que ante una derrota de Kirchner nadie tuvo en cuenta esta posibilidad.
Macri le regaló al patagónico una polémica declaración a favor de las privatizaciones. Kirchner aprovechó y afianzó el discurso que acusa a la oposición de querer volver a los 90.
En Capital Federal “Pino” Solanas dio el batacazo en la última semana y se colocó segundo en las encuestas. Michetti venía cómoda en la punta, pero con 10 puntos menos que Mauricio hace un año y medio.
LA TINELLIZACIÓN
¿Cómo saltear al Gran Cuñado? Fue lo más divertido de la campaña y de los candidatos. Al principio casi todos se enojaron con las imitaciones, luego vieron la veta y se dieron cuenta que era más fácil conquistar al electorado desde el ridículo televisivo que mostrando sus verdaderas caras y comunicando sus propuestas, tan pobres como siempre.
Todo el armado de Unión PRO visitó el programa de Tinelli. Desde el oficialismo aparecieron Sergio Massa y Daniel Scioli. Carlos Reutemann también estuvo, al igual que el chacarero De Angeli. La sorpresa llegó el último día de campaña: todos especulaban con la presencia de Néstor Kirchner. El conducto armó un gran circo esperando que llegue el titular del PJ, algo que nunca se produjo. Al parecer solo se pudo negociar una intervención telefónica.
Apenas pasadas las 12 de la noche, Néstor Kirchner atendió a Marcelo Tinelli por teléfono y lanzó su ya popular frase: “¿Qué te pasa Marcelo?”. Dijo que estaba doblando boletas en Olivos y le pidió a Freddy (su imitador) que lo vaya a ayudar.
En la franja del humor también hay que mencionar la cantidad de spots y jingles musicales que fueron apareciendo. El Ska de Kirchner, la cumbia de Moyano, el cuarteto de Luís Juez, y más. La cosa es que la canción no deje de sonar.
Por César Morielli
