El referente del PSA de Merlo informa sobre los supuestos motivos de la clausura de su librería y anticipa que recurrirá a la Justicia. Dice que en el distrito “se utiliza la coerción desde el Estado municipal hasta la violencia representada por matones a sueldo”, y defiende el modelo impulsado por Proyecto Sur.
El dirigente Alfredo Nuin, secretario provincial del Partido Socialista Auténtico y militante en Merlo de Proyecto Sur, difundió esta carta luego de un procedimiento municipal en su comercio.
“El viernes 16 de abril me acerqué a la Comisaría de Padua a averiguar ¿Por qué habían participado 4 policías, dos de ellos con Itaka, para realizar una simple inspección municipal? La respuesta fue clara: nos pidieron apoyatura para ejecutar una clausura. Todo resultaba claro, el poder político de Merlo había determinado clausurar mi negocio.
Las excusas resultan infantiles. Si faltaba en la librería un análisis de agua, lo hubiéramos resuelto rápidamente; si un cable estuviera fuera de lugar, lo acomodábamos a la brevedad. Obviamente no se trató de una inspección en un número importante de comercios. Vinieron a clausurar la librería “Los Gracos” y listo.
No es la primera vez. Es un método repetido. Fundé la librería “Los Gracos” hace más de 30 años. Miles de alumnos, padres y vecinos pasaron por allí. Mi familia siempre me acompañó. Para nosotros es nuestro medio de vida honesto y sacrificado. Actuamos comercialmente con el máximo de corrección y mantenemos las puertas abiertas 12 o hasta 16 horas cuando se inician las clases. A lo largo de tantos años hemos forjado una relación con muchos de nuestros clientes, algunos de los cuales ya son amigos y merecen una explicación.
Siempre quise vivir en una sociedad democrática. Mis ideales son los mismos que los de la mayoría. Un país con justicia, libertad y soberanía. Siempre me comprometí y hoy acompaño a Pino Solanas en Proyecto Sur. Lo acompaño porque creo, como él, que debemos recuperar nuestros recursos naturales y las rentas extraordinarias de la Argentina para el bienestar general.
He repudiado a quienes se enriquecen con la política. A quienes hacen negocios privados con los bienes públicos. A quienes se atornillan en los sillones del “poder” para mantener a una sociedad sojuzgada. En nuestro distrito se utiliza la coerción desde el Estado municipal hasta la violencia representada por matones a sueldo. No se aceptan otras voces. Son autoritarios y persiguen a los opositores. Hoy clausuran mi librería pensando que me van a quebrar económica o moralmente. Están equivocados, encienden aún más mi indignación y rebeldía. No quiero este atropello y autoritarismo para mis hijos y mis nietos. Y no me callarán por más que lo intenten.
Seguiré los caminos administrativos, por la justicia de faltas y también por la justicia ordinaria, dado que están afectando mis más elementales derechos a ganarme el sustento, a trabajar dignamente y a sostener mis ideas sin censura ni amenazas.
Quieren una sociedad silenciosa, taciturna, acallada, temerosa y que no se meta en la cosa pública. Yo quiero una sociedad participativa, con transparencia, con funcionarios honestos que tengan vocación de servicio y no de servirse. Creo que la mayor parte de mis vecinos y clientes cree y siente lo mismo que yo.
A pesar de las dificultades me mantendré en pie. Y lograré superar este mal trago al que me han sometido, junto a mi familia, por pensar distinto. Me uniré a todos quienes quieran un cambio. Y seguramente cambiaremos este injusto Estado de cosas”.
