Para las travestis y para toda nuestra comunidad, que se haya producido este acto y que hayamos sido recibidas y recibidos como ciudadanos me parece una cuestión muy importante y significa que realmente se empieza a escribir una página real de la concepción de los Derechos Humanos. Me refiero a que se dio un paso muy relevante en cuanto a ampliar los reconocimientos a todos los sectores “vulnerabilizados” por este sistema.
Por Lohana Berkins Dirigente de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Trans
Para las travestis y para toda nuestra comunidad, que se haya producido este acto y que hayamos sido recibidas y recibidos como ciudadanos me parece una cuestión muy importante y significa que realmente se empieza a escribir una página real de la concepción de los Derechos Humanos. Me refiero a que se dio un paso muy relevante en cuanto a ampliar los reconocimientos a todos los sectores “vulnerabilizados” por este sistema.
Como comunidad, nuestro mayor objetivo va a ser luchar por la ley de identidad de género, porque la ley de matrimonio beneficia a gays y a lesbianas.
Nosotras fuimos a celebrar, pero también a llevar una demanda concreta. Tenemos que luchar por algo que nos va a cambiar la vida y va a ser representativo del Colectivo Travesti Transexual Transgénero, que es justamente la identidad de género. Nuestra agenda va a girar en relación a esto.
Sabíamos y teníamos muy claro que primero debía tratarse lo del matrimonio entre personas del mismo sexo. Por suerte, eso ya sucedió y la Argentina dio un paso muy importante. Ahora que eso pasó vamos a abrir una agenda de nuestro movimiento. Pero no todo está resuelto, ya que todavía algunas voces anunciaron que no van a cumplir con la ley.
Los jueces y juezas que manifestaron su negativa a casar parejas del mismo sexo responden generalmente a los estratos más conservadores de la sociedad argentina. Ellos ven que esta ley es una intromisión del “progresismo porteño”, pero quiero remarcar que más del 80% de las travestis que vivimos en la Ciudad de Buenos Aires somos del interior del país. De los mismos lugares que los senadores Liliana Negre de Alonso y Juan Carlos Romero, y el bochornoso diputado Alfredo Olmedo. Que se hagan cargo de lo que producen, fuimos violentamente expulsadas de nuestros lugares de origen, escapando de estos pensamientos inquisidores y retrógrados. Por eso, es un problema de toda la sociedad argentina.
