Los obispos de La Plata y San Martín llegaron a los 75 años y renunciarán a sus cargos. Héctor Aguer ya le envió la noticia al Papa Francisco por carta. La contestación del Vaticano suele tardar muchos meses.
Después de 18 años, monseñor Héctor Rubén Aguer dejó el Arzobispado platense. Formalizó su renuncia ante el Vaticano, cumpliendo así con la normativa eclesiástica que pone un límite de edad para pasar a retiro.
De acuerdo con el Código de Derecho Canónico que rige a la Iglesia Católica, a los 75 años los sacerdotes y obispos deben presentar su dimisión ante sus superiores inmediatos, quienes deciden si deben continuar en los cargos o si se las aceptan.
Aguer se convirtió en arzobispo de la Arquidiócesis de La Plata el 12 de junio de 2000, por sucesión, en reemplazo de Carlos Galán -6º arzobispo y 8º obispo de la diócesis platense-, que por haber llegado también al límite de edad presentó su renuncia.
Antes de llegar a La Plata fue obispo auxiliar de Buenos Aires: lo designó el 26 de febrero de 1992 Juan Pablo II. Recibió la ordenación episcopal en la Catedral de Buenos Aires el 4 de abril de 1992, por el entonces cardenal primado Antonio Quarracino.
Durante el debate en el Congreso por la despenalización del aborto, monseñor Aguer fue una de las voces más fuertes para reflejar la posición contraria de la Iglesia. En su carrera, el arzobispo también cuestionó el matrimonio igualitario, el uso del preservativo, la educación sexual en las escuelas y los avances en los derechos de gays y lesbianas. En 2017, en los colegios católicos platenses prohibió incluso hacer referencia «a la teoría de género que pretende negar las diferencias biológicas entre el varón y la mujer», según dijo.
De acuerdo con algunas fuentes eclesiales, existen probabilidades de que su sucesor en la Arquidiócesis platense sea monseñor Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Algo similar podría ocurrir con Guillermo Rodríguez Melgarejo, que cumplió 75 años el pasado 20 de mayo. Es el cuarto y actual obispo de la Diócesis de San Martín. Es además el Presidente de la Comisión de Fe y Cultura y miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina.
Fue vicario parroquial del santuario de San Cayetano (Liniers) desde donde, entre 1970 y 1978, dirigió la revista «Pan y Trabajo», orientada a la evangelización popular. Entre 1981 y 1991 se desempeñó como director espiritual del Seminario Mayor Metropolitano y del Instituto Vocacional San José. Fue profesor de Teología Dogmática, Teología Espiritual y encargado de la cátedra de Teología Pastoral en la Facultad de Teología de la UCA.
El 25 de junio de 1994 el papa Juan Pablo II lo designó obispo titular de Ucres y auxiliar de Buenos Aires. Recibió la ordenación episcopal el 27 de septiembre de 1994 en la catedral de Buenos Aires por el cardenal Antonio Quarracino.
El 30 de mayo de 2003 fue trasladado como obispo de San Martín donde tomó posesión, como cuarto obispo de esa diócesis, el 9 de agosto de 2003.
El 11 de noviembre de 2014, durante la 108ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, Guillermo Rodríguez Melgarejo fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, e integrante de la Comisión Permanente de ese organismo.
