Mientras el kirchnerismo exige que no se le pague al organismo multilateral, Guzmán, a través del Tesoro, liquida los compromisos asumidos durante el Gobierno de Macri.
Alberto Fernández y Martín Guzmán comienzan este sábado una gira por Europa que incluirá visitas a España, Portugal, Francia e Italia. Mantendrá reuniones con el Rey Felipe y Pedro Sánchez (España), Rebelo de Sousa y Costa (Portugal), Macron (Francia), Matarella y Draghi (Italia) y el Papa Francisco.
El acuerdo con el FMI, el Club de París y las vacunas serán, principales, el grueso de la agenda .La comitiva que viajará tiene como fecha de regreso el próximo viernes .
El contexto no será nada facil: la disputa entre Guzmán y Basualdo trajo a la superficie una interna dentro del Frente de Todos que tiene un trasfondo mucho más amplio que la discusión sobre el aumento de las tarifas.
«Gastar más» o «cuidar el déficit». Esas son las dos premisas que se interponen y hacer rechinar las paredes de la Casa Rosada y la quinta de Olivos. El kirchnerismo del ala dura es quien pretende que el gasto que haga el Estado sea mayor en plena crisis de coronavirus. Pero quien maneja las riendas de la economía, o al menos eso pretende, es Martin Guzmán, quien entiende que se debe cumplir con meta de que e déficit fiscal sea del 4,5%, tal está estipulado en el presupuesto. En esa línea, coinciden el propio Alberto Fernández y su jefe de gabinete, Santiago Cafiero.
En ese marco, las diferencias también pasan por la negociación del FMI. Mientras kirchnerismo exige que no se pague la deuda, que el acuerdo sea despúes de las elecciones y con un plan de pago de 20 años, algo que ni siquiera está contemperado dentro del organismo internacional.
Guzmán, que está enojado por la permanencia Basualdo en su cargo de subsecretario de Energía, hace oído sordo a lo que el mayor socio accionista de la coalición plantea y sigue pagando la deuda: el Tesoro cumplió en tiempo y forma con sus obligaciones con el organismo multilateral, operación que impactó en las cuentas del Central, que ayer anotó una caída de reservas cercana a los USD 190 millones.
Todo esto en un contexto en donde las presiones van creciendo: esta semana, impulsado por Oscar Parrilli, un grupo de senadores le pidió a la cartera de Economía que los recursos extraordinarios que girará el Fondo Monetario a todos los países miembros, de los cuales USD 4.600 millones serán para la Argentina, sean gastados en combatir la pandemia y no en pagar deuda.
https://twitter.com/OscarParrilli/status/1390669734530662403?s=20
En rigor: mientras unos piden no pagar, Guzmán paga. Algo está claro: ni los canales de comunicación ya funcionan en una coalición que dejó de ser tal.
UNA SALIDA EXOGÉNA
Ayer se dio una noticia que podría apaciguar estas internas en el Frente de Todos: un grupo legisladores demócratas de EEUU solicitaron que el FMI suspenda el cobro de los servicios de deuda (capital e intereses) incluidos los vencimientos de Argentina en septiembre y diciembre, hasta que termine la crisis producto de la pandemia.
Si la iniciativa surge efecto, el Gobierno encontraría la solución de un problema sensible para las puertas a dentro. Pero claro: el trasfondo es mucho mayor y al margen de lo que suceda con el FMI las diferencias en la coalición son irreparables.
