A una década de la primera marcha masiva bajo el lema Ni Una Menos, la sociologa Cavallero analizó los efectos de las políticas estatales al día de hoy.
A 10 años del Ni Una Menos, Lucía Cavallero, socióloga e investigadora de la UBA analizó la década tras la histórica marcha que convocó a miles de mujeres en todo el país. «Estamos en presencia de un Estado cómplice», denunció ante las políticas del gobierno encabezado por Javier Milei.
En esta primera década, los colectivos feministas movilizarán junto a jubilados y jubiladas en la marcha de todos los miércoles, en la que también habrá presencia de reclamos por la discapacidad, la emergencia del presupuesto universitario, entre otros.
Consultada en Radio Urbana BA sobre el balance de estos diez años, Cavallero afirmó: «La primera reflexión es un balance que obviamente no puede ser lineal, tiene muchas dimensiones y complejidades. Por un lado, el inicio de un ciclo de movilizaciones que fue global, que no solamente estuvo en Argentina, el nacimiento de miles de colectivos con una composición muy capilar en sindicatos, en universidades, en escuelas, grupos en distintas provincias, el cambio en la sensibilidad social y el cambio en los umbrales de tolerancia frente a las violencias.»
«Después, obviamente, una serie de logros institucionales que fueron conquistas parciales en relación a lo que venía pidiendo el movimiento, que hoy están obviamente en retroceso y muy cuestionados, pero que sí persiste un núcleo de organización, de redes y sobre todo instancias organizativas que se mantuvieron durante estos diez años. Si mañana hay una movilización tiene que ver con que persiste un movimiento organizado que tiene capacidad de enunciación política.», continuó.
Consultada por la marcha de este miércoles en la que participaran distintos sectores, Cavallero aseguró: «El gesto tiene que ver con solidarizarnos con un colectivo de jubiladas y jubiladas que viene siendo reprimido y que implica un tercio del ajuste que está aplicando este gobierno, así que esperamos una movilización masiva.»
Más allá de las conquistas del movimiento feminista, la cifra de femicidios aún preocupa por su magnitud. Al respecto de esta estadística que marca que hay más de un femicidio por día en Argentina, Cavallero indicó que se trata de «un problema estructural que tiene muchísimos años de antigüedad y es una cifra que en general en todas las sociedades se mantiene estable con mínimas variaciones.»
«El femicidio es un caso de violencia extrema, pero hay un montón de otras situaciones que tienen que ver con la denuncia de abusos, de violencias, en las cuales el movimiento ha aportado a un proceso muy grande de organización. Pero las cifras se mantienen estables porque es una problemática estructural que en ningún lado llegó a cero.», agregó al respecto
Y concluyó: «Hay muy pocas herramientas, como la línea 144 que está siendo desmantelada, de la misma manera el programa Acompañar, estamos en presencia de un estado cómplice.»
Sobre el rol del Estado, la socióloga aseveró que hay «una promoción desde el propio Estado a ese odio. Nosotras no creemos que la sociedad argentina sea de por sí conservadora, creemos sí que se trata de fomentar eso desde el propio Estado»
Por último se refirió al impacto de la deuda externa en las políticas de género: «Eso es un logro también del movimiento argentino, poner esa discusión en primer lugar, muchas de las consignas de movilización de estos años tuvieron que ver con mostrar justamente el antagonismo muy concreto que hay con la posibilidad de ejercer o de garantizar derechos para las mujeres cuando el Estado está endeudado»
«Cuando el Estado se retira de inversión en salud o educación, eso se transforma en más trabajo no remunerado, en mayor trabajo precarizado, entonces hay una mirada claramente con esa perspectiva para analizar los impactos de la deuda.», concluyó.
