El actual gobierno ha terminado con su tercer mes de gestión mostrando una envidiable coherencia y una clara decisión política: hay que restaurar un orden neoliberal, por eso se pide a la oposición que no obstruya la gobernabilidad, o sea, lo que están haciendo ellos y a los sindicalistas se les solicita prudencia, o sea, que no impidan que los trabajadores paguen el costo de estas políticas.
Por Alfredo Mason
Antes de seguir, me parece bueno hacer una breve disquisición sobre el lenguaje. El escritor y matemático inglés Lewis Carroll, que escribió Alicia en el país de las maravillas, lo continuó con Alicia a través del espejo, en donde un personaje dice: las palabras son lo que yo quiero que sean, porque tengo el poder. Cuando el gobierno y sus periodistas orgánicos dicen «sinceramiento» quieren decir, esto que mostramos es la verdad, pero ella es la que mercado quiere y no la que expresa lo que el pueblo necesita, por eso, el presidente Macri, en la último Foro de Idea ofreció ir con su gabinete para acordar políticas… solo con ellos.
Hemos dicho en un artículo anterior que se han eliminado los controles de precios que existían, porque eso era estatismo, ahora si no es el estado ¿quién controla al mercado? Por ejemplo, se sostenía que la devaluación del 40% no iba a afectar los precios porque antes de asumir el nuevo gobierno, como había anunciado la medida, se había producido ya el aumento; pero los grupos económicos concentrados operaron libremente en la demarcación.
Por ejemplo, Molinos Río de la Plata y Aceitera General Deheza controlan el 80% del mercado del aceite y subieron su precio el 42%; la Serenísima y Sancor que tienen el 78% del mercado de los lácteos incrementaron el 51% el precio de la leche; Quickfood que posee el 60% del mercado de las hamburguesas incrementó el 72% su precio y Bimbo, que posee el 80% del mercado de panificados subió el 82%. Esto no es capitalismo de empresa es una transferencia de recursos estructural, más simple: pillaje.
Las cinco cadenas de supermercados que ocupan el 65% del mercado de alimentos y son las formadoras de precios en Argentina (Carrefour, Jumbo, Wallmart, Coto y La Anónima) incrementaron los precios el 61%. Dentro de ello se registra un fuerte aumento en frutas y verduras, las cuales llevan una ganancia bruta que va del 900% (manzana) al 1310% (acelga). Por otra parte, los supermercadistas están volviendo a insistir en la necesidad de la flexibilización laboral. Es muy interesante las declaraciones de Gloria de Coto el 10 de febrero de este año: Hay que formar a la gente. Es muy difícil darle para que quiera hacer las cosas cuando alguien se las regala, en los últimos años producto de los planes arruinaron a mucha gente. Vos antes dejabas de trabajar, decías «no me gusta donde estoy, me voy», ahora antes de irse están sacando la cuenta por la antigüedad cuánto les corresponde. Reiterada y añosa crítica al peronismo que no puede ser sino la expresión de quien hizo el curso completo de kapanga (no precisamente la rockera).
Uno de los campos más generadores de puestos de trabajo es la construcción, tanto la pública como la privada. Allí también hay «sinceramiento». La primera está parada por falta de pago y no hay que ir muy lejos para comprobarlo, simplemente tomar el tren que va hacia Retiro en la estación San Martín a partir de mediodía, el solazo que cae a
pique y no hay quien ponga unas chapas para tener algo de sombra… Claro, debe ser que Techint, que ocupa el 100% del mercado de las chapas las aumentó en diciembre del 45 al 53% lo cual se suma al 55,9% que había aumentado de enero a noviembre de 2015.
Dentro del área de la construcción, un campo intermedio entre lo público y lo privado eran los planes hipotecarios del estilo de PROCREAR, que fomentaba la construcción o ampliación de la vivienda, lo cual siempre generaba trabajo. ¡No va más! No porque lo disuelvan sino porque lo vacían de contendido. Emilio Basavilbaso, hoy a cargo de ANSES, cuando estuvo en el Instituto de Vivienda de Buenos Aires otorgó en 8 años, 6.121 unidades habitacionales (el 5% de la necesidad total). Desde esa experiencia y su pasaje laboral por el ámbito privado lo llevan a concebir que la inversión de ANSES en estos planes son un «subsidio», y como dice la señora de Coto, hay que terminar con eso. Para acceder entonces al «nuevo» PROCREAR habrá que tener el 30% del valor de la propiedad y podrán comprarse viviendas ya construidas, con cuotas no menores a los 8.000 pesos mensuales. Este señor que dice que con 50.000 dólares se pueden comprar departamentos en cualquier ciudad de Argentina no va a generar trabajo en la construcción, abandona los sectores más humildes como política y elimina las inversiones que él llama «subsidios»… no es lo mismo que se hizo con la minería que le sacaron las retenciones, pero esto es el neoliberalismo à la carte.
La UOCRA denuncia la existencia de 30.000 despidos en estos tres meses y habla de un «parate» de la construcción privada, el otro lado de este proceso es el aumento del cemento: Loma Negra, que ocupa el 50% del mercado, elevó su precio entre enero y noviembre de 2015 el 44% y en diciembre le agregó un 15% más. Las automotrices, que fueran el gran motor que traccionó la economía argentina inició la ola de despidos, Fiat y Volkswagen dejarán en la calle a 300 trabajadores.
Tampoco se salva la tecnología. La fabricación del Ansalt 3, satélite comunicacional realizado con tecnología nacional fue suspendido sine die, desfinanciando proyectos como la elaboración de un vector propio para colocar en órbita satélites. Por el DNU 336/2016 el presidente deja sin efecto a partir del abril los convenios firmados entre el estado nacional y las universidades.
Esto tampoco es magia, es una férrea decisión política de desmontar lo conquistado en 12 años por el pueblo argentino.
