La Argentina se volvió un país difícil de descifrar.
La presidenta Cristina Fernández afirmó que para hacer una reforma profunda de la justicia, debería modificarse la Constitución, porque los reformadores del "94 se quedaron a mitad de camino. Pero fue clara cuando a renglón seguido dijo que no iba a proponer ninguna modificación a la Carta Magna. Todos los portales de noticias destacaron esa última frase. Aunque el portal del diario Clarín prefería resaltar la primera parte en la que se deja abierta la interpretación sobre la posibilidad de una reforma.
El discurso de la presidenta en el cierre de la jornada por la reforma judicial se pudo ver por todos los canales de noticias, excepto por el canal TN que censuró esa exposición mientras denunciaba la avanzada del gobierno para intervenir el grupo con una ley todavía no reglamentada, con el mentado objetivo de "acallar" su voz.
Antes, todos los canales emitieron la conferencia de prensa en la que Mauricio Macri anunció su extraño e impracticable decreto de necesidad y urgencia en defensa de la libertad de expresión en la Ciudad, que fue bautizado segundos después como el "Decreto Clarín". Sin inmutarse, el alcalde dijo que los cuestionamientos que hay en la justicia contra los dueños de Papel Prensa eran "cosas del pasado".
Lo puso por escrito en su decreto, que deja a los medios al margen de cualquier reclamo judicial en su distrito. Nada impide, en cambio, que la Metropolitana detenga ilegalmente a periodistas.
