Las inundaciones, el proyecto para reformar la Justicia, el cacerolazo del 18A. La política argentina es así: cambiante, vertiginosa, sorpresiva, indignante, transformadora. Para todos los gustos. Y los sucesos que se produjeron en abril así lo demuestran. Hoy se sabe quién gobierna, mañana no. Y quien ayer fue sepultado por la propia política, mañana puede resurgir.
Por Agustín Ceruse, para Ba-noticias.com
Abril comenzó en aparente tranquilidad. Sin embargo, en los últimos días del extraordinario fin de semana largo por la Semana Santa y el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, ese 2 de abril, llovió cuasi tropicalmente en las ciudades de Buenos Aires y La Plata. 6 muertos acá y 52 allá.
Cuando todavía no se sabía si aparecerían más cuerpos una vez que el agua cediera terreno, el Gobierno nacional canceló deuda por 2.300 millones de dólares con países y organismos internacionales utilizando reservas de “libre disponibilidad”. Sólo un día después. Compromisos son compromisos. De libre disponibilidad para los extranjeros, pero no para los argentinos. Los inundados, a pedir préstamos. Al gobierno nacional, provincial y de la ciudad. De “izquierda” a derecha, misma resolución. Fin de la supuesta confrontación ideológica.
Y una semana después, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le entregó al Congreso su proyecto para reformar y “democratizar” la Justicia. Hoy lo podrían votar en la Cámara de Senadores.
Pero ahora, el tema de la semana es el supuesto lavado de dinero del ex cajero bancario y actual constructor millonario, Lázaro Báez –amigo personal de la familia Kirchner-. Efecto Lanata. Sin embargo, los programas del espectáculo le dedicaron horas televisivas a la participación de Leonardo Fariña y Fabián Rossi, parejas de Karina Jelinek e Iliana Calabró. La farandulización de la política. Esencia de la política durante el menemismo que el kirchnerismo afirmaba haber podido superar. Pragmatismo puro.
Y como si fuera poco, se realizará un nuevo cacerolazo en la que diferentes sectores sociales en distintas ciudades del país se expresarán en contra del Gobierno nacional. Referentes opositores prometieron acompañar y hasta el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, convocó a los ciudadanos a participar para defender al Poder que administra la Justicia. Sin embargo, nuevamente, la política argentina es cambiante, vertiginosa, sorpresiva, indignante, transformadora. Quién sabe. Quizás hasta al propio Mauricio Macri lo tape de nuevo el agua. Mientras tanto, desde los programas kirchneristas atacarán el carácter no espontáneo de la manifestación para correr el eje central. Y luego, un nuevo hecho convertirá en pasado lo presente. Pero el pasado irresoluto siempre vuelve inesperadamente.
