En los actos del kirchnerismo de la actualidad, los protagonistas absolutos de la “liturgia” son los jóvenes de Unidos y Organizados. El desgaste natural de la gestión y las vicisitudes económicas ha alejado a algunos “compañeros” que años atrás, asistían entusiasmados a aplaudir los discursos de Néstor y Cristina. Cambio de época. De respaldo a indiferencia. De aliados a enemigos.
Por Adrián Cordara
Desde el comienzo, los actos del kirchnerismo se caracterizaron por su liturgia, colorido, entusiasmo y heterogeneidad. Durante la presidencia de Néstor Kirchner y el primer mandato de Cristina Fernández, era habitual ver en casi todos los actos a un sin número de entusiastas provenientes de distintos espacios.
Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, la CGT de Moyano, intendentes del Conurbano y agrupaciones políticas de diversos orígenes. La consigna era una sola, respaldar el proceso de transformación que este gobierno estaba llevando adelante.
Sin embargo, con el pasar de los años y el desgaste natural de la gestión, esto fue cambiando. Muchos aliados se fueron alejando de a poco y encendieron su “espíritu crítico” y otros, directamente se pusieron en la “vereda de enfrente” y se convirtieron en enemigos acérrimos.
Desde la muerte de Néstor Kirchner todo cambió. Para colmo, el 2012 económico no ayudó a mantener el orden y la tranquilidad en el seno del gobierno nacional.
Con la disputa del mínimo no imponible, pero también cansado de no recibir lugares importantes en las listas, Hugo Moyano, uno de los pilares del gobierno de Néstor Kirchner, rompió filas con la esfera K y hoy es uno de los enemigos más feroces de Cristina Fernández. Atrás han quedado los tiempos donde gran parte del movimiento obrero “vitoreaba” las palabras de CFK.
Por otro lado, la profunda crisis económica en diferentes provincias, sumado a la polémica por la coparticipación federal y el reparto de fondos –que fue escaso en el último año- ha dejado a varios intendentes y gobernadores “mirando de reojo”. Muchos jefes comunales han tomado una postura “neutral”, algunos se han alejado definitivamente del kirchnerismo, y otros, aunque se muestren como “soldados del proyecto”, por lo bajo reconocen que la situación es insostenible.
Estas y otras cuestiones, han mermado esa “heterogeneidad” de respaldo que se vivía en los actos del kirchnerismo. Hoy, ya no se ve la variedad de “colores” y “banderas” que podían apreciarse años atrás. En la actualidad, el protagonista absoluto de esos actos es la militancia y la juventud, que pasó de ser un factor relevante de apoyo, a convertirse en el protagonista casi absoluto.
Todos hermanados bajo el lema Unidos y Organizados, el gran espacio que aglutina a La Cámpora, el Movimiento Evita (liderado por Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro), JP-Evita (presidida por el diputado Leonardo Grosso), JP Descamisados, Nuevo Encuentro (Martín Sabbatella), Frente Transversal (Edgardo Depetri), Kolina (Alicia Kirchner), MILES (Luis D`Elia), Peronismo Militante, Segundo Centenario, PCCE, Peronismo 26 de Julio, la Martín Fierro, Partido Humanista y entidades sindicales como la CTA de Hugo Yasky, entre otros.
Ahora, el espacio es mucho más homogéneo y ha aumentado la intensidad del discurso y el mensaje. Esto se viene apreciando hace tiempo, también pudo observarse durante el excelente discurso de apertura de sesiones ordinarias que dio Cristina Fernández de Kirchner días atrás.
