Este es el editorial del director de LaNoticiaWeb en el programa radial de FM Simphony 91.3, donde repudió la detención de Jorge Lanata y su equipo periodístico en Venezuela. “El camino de la defensa de las ideas y la democracia, va más allá de la coyuntura kirchnerista, el conflicto con Clarín y el 7D”, sostuvo Román, quien además fue crítico con el papel cumplido por los diputados opositores en Caracas.
Me quería referir a cuestiones ocurridas el fin de semana largo que terminaron con la detención, durante una hora, de Jorge Lanata y su equipo periodístico en el aeropuerto de Caracas y todas las cosas que se dicen a partir de allí.
Hay gente que no le cree a Lanata. Yo particularmente creo en su versión de los hechos y también le creo a Nicolás Wiñazki, una persona que, hoy en día, ha extremado su opinión periodística en función del grupo en el que trabaja, pero es un profesional que me merece todo el respeto.
No defiendo a Lanata, defiendo su posibilidad de expresarse y mostrar su material periodístico. En función de creerles o no creerles, lo que está en juego es la libertad de expresión y de prensa, la posibilidad que alguien pueda emitir y difundir su labor periodística del fin de semana, nos guste o no, más allá de estar o no de acuerdo con Lanata.
Quizás a vos te gustaba el Lanata de antes y aborrecés al de ahora. Quizás te parece que Lanata traicionó sus convicciones. A lo mejor a vos, el Lanata director de Página/12 no despertaba tu interés, pero resulta que ahora no te perdés ningún programa del domingo porque Lanata dice o está cerca de tus ideas.
Esto, para mí, está en un segundo plano.
Dejemos de lado si Lanata cuenta, dice o habla de las cosas que yo estoy de acuerdo o no. Se llame Lanata, Víctor Hugo, los chicos de 678 que les pegaron en alguna marcha, se llama Elisa Rossi o Eduardo Román…yo voy a estar para defender la posibilidad de que su material periodística exista y no sea borrado o incautado.
¿Cómo puede ser que en una democracia o en un estado latinoamericano hermano –donde seguimos celebrando que se pueda votar y haya gobiernos más cerca de la gente respecto a los ‘90–alguien dude o se ponga contento con lo que le pasó a Lanata?
Yo no voy a ser ingenuo. Sé que detrás de esto está el tema de Clarín, el 7D…pero yo estoy formado, filosóficamente, para defender el pensamiento democrático, que se relaciona con convivir en el disenso, la diferencia de ideas y oponerse al pensamiento único.
A aquellos jóvenes que quizás no valoran la importancia real de la democracia, y a todos los autoritarios de un lado y del otro que andan por ahí insultándose en las redes sociales, les comento que yo tuve mi adolescencia en dictadura, mi primera infancia en dictadura, yo peleé para tener un centro de estudiantes en mi escuela. Participé para cambiar la historia y me puse contento cuando tuvimos democracia. Mientras estudiaba comunicación, participé activamente en todo lo que se me cruzaba delante mío y marché y me opuse al Indulto cuando Menem era Gardel, bah: "era alto, rubio y de ojos claros"
Y a lo mejor ese valor que vos no lo consagrás como un tesoro porque desde que naciste vivís en democracia, es un valor preciado. Porque hoy le toca a Fulano, pero otro día te va a tocar a vos.
Me parece que el trabajo de pensamiento intelectual y discusión de ideas va por ese lado. Y me van a decir tibio, porque no estoy del lado de Clarín ni del lado del Gobierno…díganme tibio. Por este camino, el de la defensa de las ideas, va más allá de la coyuntura kirchnerista.
Antes del kirchnerismo existía un país, y después del kirchnerismo va a existir un país, donde se tendrá que defender la posibilidad de pensar distinto, de pensar diferente aunque no acordemos con esa idea.
Los diputados de la oposición –que fueron como veedores– y deseaban el triunfo de Capriles, fueron un mamarracho. Los tweets de Michetti, Bullrich y Pinedo diciendo “oh, parece que gana Capriles”, son un mamarracho. Las encuestas difundidas unas horas antes diciendo que había batacazo, son un mamarracho. Y Lanata, tratando de ver si ganaba Capriles y terminando antes su programa, es otro mamarracho.
Pero eso no quita la gravedad de lo sucedido en un aeropuerto latinoamericana de un país democrático. Eso no fue espionaje, y los hechos deben definirse como de un autoritarismo que no puede importarse a la Argentina, más allá del 54% de los votos
