En el Conurbano flotan partículas invisibles que afectan, a través de su inhalación, al sistema cardiorespiratorio de sus habitantes. Deborah Tasat se encuentra a la cabeza de un programa de la Universidad de San Martín que se encarga del estudio y la caracterización de dichas partículas para descifrar los procesos fisiológicos que derivan en graves afecciones.
El aire causa el 6 por ciento de las muertes registradas anualmente. Leída al pasar, y sin su debida aclaración, esta frase podría resultar cuanto menos controvertida. La contaminación aérea ocasiona efectos adversos sobre la salud de las personas, que en buena parte de los casos, se tornan irreversibles. El aire –mezcla de gases que constituyen la atmósfera terrestre– esencial para la vida en el planeta, parece en este caso codearse con las enfermedades y la muerte. En este sentido, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) apoya un proyecto de investigación que se encarga de estudiar el origen de estas afecciones y de los tipos de contaminantes que más daño generan en el sistema inmune de los habitantes en la Provincia.
En la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y su cinturón periférico –más conocido como Conurbano Bonaerense– viven aproximadamente 12 millones de personas que se encuentran expuestas a diario a un aire contaminado.
Con los 3 millones de vehículos en circulación, los cientos de basurales a cielo abierto y las miles de industrias que no responden a los controles debidos, el equilibrio ambiental se desarticula a medida que las condiciones sanitarias se complejizan.
Los contaminantes emitidos al aire son bien conocidos y pueden ser clasificados por óxidos de carbono, dióxidos de carbono, hidrocarburos y compuestos radioactivos, entre otros. Sin embargo, lo que más preocupa a Deborah Tasat y compañía son los efectos del material particulado –que está compuesto por partículas, invisible a los ojos– que flota en la atmósfera de la ciudad y afecta, no sólo el sistema respiratorio sino también el cardiovascular. Desde esta perspectiva el conocimiento de los procesos biológicos subyacentes, puede resultar decisivo para la generación de mecanismos de control y prevención.
Hasta el momento se ha descripto el material particulado como una amenaza para los ciudadanos sureños. Pero, sin embargo ¿de qué se trata precisamente cuando se habla de dichos elementos? Y lo que es aún mucho más interesante, ¿cómo actúan?
Cenizas, hollín, polvo, cemento y polen, entre otras partículas, son las que se encuentran flotando en el aire que inhalamos, tanto en estado líquido como gaseoso. Es la combustión de los motores diesel y de las motos con motor a dos tiempos –sin control de emisión de gases– la principal fuente de emisión de contaminantes. En esta dirección, el proyecto apunta al estudio preciso de aquellos materiales particulados cuyo diámetro se encuentra en el rango que va desde los 2.5 hasta 0.1 micrómetros (un micrómetro equivale a la milésima parte de un milímetro).
Con un tamaño imperceptible a la vista humana, las micropartículas pueden ingresar en el torrente sanguíneo con facilidad y penetrar la barrera hematoencefálica –que se ubica entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central–. Como consecuencia, el sistema inmune se halla vulnerado y los órganos “distantes” en peligro de contaminación. Los niños, los ancianos y las personas con enfermedades pulmonares preexistentes (como el asma) son los principales damnificados por este tipo de contaminación.
Una persona que respira aproximadamente 20.000 litros de aire por día, a razón de una inhalación de 3 gramos de material particulado, obtiene como resultado el ingreso al organismo de un kilo de partículas al transcurrir un año. Una continua exposición, en el caso de los niños a la materia particulada menor a los 10 micrómetros, podría afectar su crecimiento y el desarrollo de su sistema pulmonar. Sin embargo, la mortalidad y la morbilidad no es un problema pura y exclusivamente infantil, pues también afecta al bebé durante sus periodos de gestación en el embarazo.
La primera tarea del programa consistió, debido a la gran variedad de sus características físico-químicas, en la clasificación morfológica y química de las Partículas Aéreas Urbanas de Buenos Aires (UAP-BA). Una vez concluida dicha clasificación se continuó con la elaboración de dos hipótesis. La primera, indicó que la respuesta biológica a la exposición de este tipo de partículas se encuentra diferenciada con la edad, mediada por un desbalance oxidativo. Por su parte, la segunda estableció que son los individuos de edad avanzada los que mayor cantidad de daños sufren por la contaminación aérea. Frente a ello el examen de los procesos celulares y moleculares producidos por los macrófagos, se tornó ineludible.
Los macrófagos –glóbulos blancos que pertenecen al sistema inmune – tienen como tarea principal la fagocitosis de aquellas partículas que el organismo detecta como amenazadoras del equilibrio inmune. Es decir, son los encargados de reconocer y “envolver” sustancias peligrosas para nuestro cuerpo –entre ellas los materiales particulados que penetran en los pulmones y en la sangre– y de “limpiar” el organismo, eliminando sus desechos celulares necróticos. Durante el envejecimiento, los organismos presentan una disminución de la actividad fagocitaria y por lo tanto, los macrófagos disminuyen en su accionar.
El estudio de las características y los efectos de la contaminación del aire en las ciudades de la Argentina, debe ser observado a la luz del incremento de los contaminantes en relación al crecimiento en el promedio de edad de los habitantes, que habitan zonas cada vez más urbanizadas. La UNSAM se inscribe dentro de las instituciones que se preocupan y ocupan de esta cuestión apoyando el programa de la doctora Tasat. En Buenos Aires, las políticas de prevención en este campo son importantes para la disminución de los altos costos que este tipo de enfermedades le genera a la salud pública. Sin embargo, no sólo se debe mirar el problema como una cuestión meramente económica, sino también debe ser observada como un conflicto sanitario a ser resuelto con suma urgencia.
