La presentación de la lista el año pasado para las elecciones ejecutivas fue una de las últimas veces que se vio bien poblado el bigote de Posse. Además, el Jefe Comunal comenzó a mostrar vestuarios más modernos y bajó de peso. Las nuevas autoridades del área de comunicación apuestan a una renovación de la imagen del intendente, quien por ahora, acepta gustoso el desafío
La imagen es un valor innegable en la política de estos días. Pero no hay que confundir, no hay que menospreciar ideología, propuestas o estilos de gestión; sin embargo lo que se transmite con “lo que se ve” es fundamental para provocar empatía en los ciudadanos.
Las nuevas autoridades del área de prensa y marketing del intendente de San Isidro Gustavo Posse lo saben muy bien y pusieron el ojo en provocar algún cambio en la imagen del jefe comunal. Forma parte de una nueva idea de Comunicación de los responsables del área, que también incluye un mecanismo más moderno para contar los actos de Gobierno.
Pero los cambios no deben ser bruscos. No se debe avanzar repentinamente sobre el imaginario que el público y la ciudadanía tienen de un referente político importante como Posse. Los vecinos ven al intendente como alguien cercano y su figura debe ser amigable y previsible. El Jefe Comunal sanisidrense siempre mostró su bigote como rasgo característico en su rostro. Acompañado por un vestuario que transmitía los valores del tradicionalismo de la comuna y el ala conservadora de los radicales. Nada osado. Engamado casi siempre en los clásicos colores azul, blanco y gris.
A las pruebas nos remitimos, la intención de ir rebajando poco a poco su bigote, desde principios de este 2012, genera una inequívoca comparación con lo que buscó Mauricio Macri con el asesoramiento del ecuatoriano Jaime Durán Barba.
Para colmo, luego de los comicios del año pasado, el mapa electoral lo rodeó con dos intendentes más ambiciosos desde la imagen y la propuesta de gestión: Jorge Macri en Vicente López (del PRO, pero cada vez más diferente a su primo Mauricio), y Sergio Massa en Tigre. Posse busca pivotear entre medio de ambos y no perder protagonismo. Cambiar la imagen, la vestimenta, el porte, e incluso el discurso. En el área de comunicación quieren que sea más acotado y que busque rematar sus palabras con contundencia.
Además del bigote rebajado, el vestuario de Posse muestra que pueden quedar de lado los aburridos mocasines o el taciturno traje azulado. Aparecen sacos más modernos o incluso vestimentas más acordes para caminatas callejeras. Como agregado, vale mencionar que el intendente perdió algunos kilos y se lo ve más joven y esbelto. También habría sido una sugerencia de los nuevos asesores.
Como si fuera poco, se lanzó una nueva campaña publicitaria en el distrito que busca resaltar los puntos positivos de la gestión. Algo que el votante tradicional e histórico ya conoce desde las épocas de Melchor. Pero los asesores e incluso el mismo Posse saben que el objetivo es acumular simpatía en el grupo etario menos adulto, que prefieren siempre buscar el cambio, o al menos darle un voto de confianza a alguien más afín.

