El ex jefe de Gabinete anticipó sus intenciones electorales para 2013 y consideró que para 2015 “el país necesita enfrentarse al debate de poner a la Argentina en la modernidad”. Opinó sobre Scioli, Massa y el FUP. También habló de la economía de los municipios, y de la re reelección dijo: “Es algo que institucionalmente es muy malo para el país”.
Alberto Fernández presentó el 24 de mayo el Partido del Trabajo y la Equidad (PARTE). Este lanzamiento bonaerense fue en Vicente López, en el Círculo Trovador. Previo a su discurso ante un salón colmado con militantes de varios distritos, el ex jefe de Gabinete dialogó con los periodistas.
En principio aclaró: “Intentamos ser una expresión de gente que quiere rescatar cosas buenas que se hicieron y corregir las cosas malas”. Enseguida recordó, “hace 9 años, a esta hora me iba a cenar con Kirchner, y al día siguiente él asumía como Presidente y yo era el jefe de Gabinete. Por Néstor guardaré toda mi vida un cariño entrañable”.
“Yo me siento que estoy en el mismo lugar; algunas cosas cambiaron, y no fui yo el que cambió”, indicó, y agregó, “sigo creyendo que para ser progresista no hay que dictar ley antiterrorista, no hay que hacerse socio de los que eran socios del Batallón 601 ni de los Gordos”.
¿Cuáles son las propuestas de este nuevo partido?
Tratar que los argentinos entendamos que entre el país caótico de la oposición y el país idílico del Gobierno hay un país real, que tiene todavía problemas, que se agudizan. El país real tiene aún 40% de trabajo informal, 20 % de pobreza, no entiende lo que pasa con el dólar, se preocupa porque la economía se frena. Hay que ocuparse de esas cosas.
¿Es un panorama de crisis?
Gracias a Dios no tiene nada que ver con las crisis que vivimos. Siento que es una crisis de oportunidades.
¿Qué opinión tiene de la pelea entre Scioli y Mariotto?, ¿afecta a los municipios?
La coparticipación de los municipios cae porque el Estado nacional recibe menos dinero porque la economía se frena. Ese es el verdadero problema. Cuando Scioli intenta sacar una ley de revalúo inmobiliario, en verdad lo que está tratando es de preservar la economía de los municipios antes que la del Estado provincial. Más allá de lo justo que resulta que se revalúen esos campos después de tantos años, hay que tener en cuenta que el freno de la economía afecta seriamente la recaudación de los municipios.
¿Se intenta perjudicar al gobernador?
Intentar perjudicarlo a Scioli es una necedad. Si hay alguien que fue consecuente se llama Scioli. Escucho muchas veces criticarlo y me pregunto desde qué lugar lo critican, porque Kirchner lo eligió tres veces: para que sea su vicepresidente, para que lo secunde en el PJ y lo eligió para que lo secunde cuando quiso ser diputado. Dio demasiadas muestras de lealtad.
¿Cree que se va a avanzar con la re reelección?
Algunos lo lanzan porque lo necesitan para seguir. La reelección es algo que institucionalmente es muy malo para el país y creo que, en todo caso, deja al descubierto cierta insuficiencia del oficialismo, de no haber sido capaz de ofrecer una alternativa a la conducción de la Presidenta. La Presidenta tiene un ciclo, como todos los que son electos, y su ciclo culmina en 2015.
¿Usted está comenzando un ciclo?
Sigo haciendo política como hago desde que tengo 14 años, y como me enseñó Kirchner no dejé mis valores de lado; en todo caso, lo que a algunos les molesta es que tenga mis convicciones.
¿Cómo es su relación con Sergio Massa?
Muy buena. Trabajamos juntos. Le guardo un gran aprecio.
¿Quiere ser senador?
Tenemos que dar testimonio de que queremos conducir el país y para eso debemos presentarnos en 2013. Creo que el país necesita en 2015 realmente enfrentarse al debate de poner a la Argentina en la modernidad. Está muy bien recuperar la soberanía, preservar los derechos argentinos, pero también es necesario entrar en el mundo.
¿Cómo ve al peronismo crítico, por ejemplo al FUP?
En una etapa de construcción rodos tienen cabida. Pero quiero que entendamos que la superación de este presente no es volver al conservadurismo, sino meter más progresismo real.
