El gobernador envió al parlamento bonaerense dos proyectos para hacer realidad un viejo sueño de muchos Jefes Comunales: tener una policía propia que actúe según las decisiones del Ejecutivo local. Desde los distritos ayudaron en todo a la Policía Bonaerense, pero los resultados siguen sin aparecer.
Luego del alejamiento de Juan Carlos Paggi y de la llegada de Hugo Matskin al frente de la Policía Bonaerense, más cambios pueden llegar al área de las Fuerzas de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. El gobernador Daniel Scioli envió dos proyectos legislativos al Parlamento para crear nuevos cuerpos.
La Policía Municipal es un viejo reclamo que muchos intendentes de los distritos más importantes del conurbano vienen realizando hace años. En general, las gestiones locales aportan vehículos, combustible y personal para colaborar con la Policía Bonaerense, y los resultados nunca son buenos. Desde los distritos se consume a través de los medios de comunicación los datos y las noticias sobre hechos de inseguridad cotidianos. Y la oficina municipal es el primer centro de reclamo. Lo cierto es que desde las comunas poco se podía hacer para combatir el delito.
Una buena herramienta fue la instalación de centrales de monitoreo y cámaras de seguridad. Pero aún así, los intendentes sentían que sus esfuerzos caían en saco roto ante el mal accionar de la policía bonaerense o los vicios corruptos de la fuerza. Con la creación de una Policía Municipal, los Jefes Comunales tendrían ingerencia total en las decisiones, y también mayores responsabilidades ante los reclamos.
La Policía Municipal que propone Daniel Scioli tendrá facultades para intervenir en conflictos vecinales, de tránsito o en espectáculos públicos. Las patrullas estarán a cargo de los jefes policiales del distrito, pero la planificación de las tareas preventivas serán responsabilidad exclusiva de los intendentes.
El proyecto de Scioli ingresará al recinto luego del recambio parlamentario. Tendrá un diseño similar al de las policías comunales que funcionan en 75 distritos de menos de 70 mil habitantes en todo el país. Actuarán dentro de los límites del municipio y no podrán intervenir en otras comunas, a excepción de algún requerimiento particular de la Justicia.
En algún momento, Arslanian propuso que las comunidades locales podrían elegir a sus comisarios, algo que finalmente nunca sucedió.
El Ministro de Seguridad bonaerense Ricardo Casal informó que el proyecto es “un diseño de prevención, de proximidad en el que el intendente será el jefe de planificación y el titular de la distrital el jefe operativo”.
La Policía Bonaerense asignará un mínimo de efectivos para cada distrito que quiera armar su fuerza. Luego, si los intendentes quieren ampliar esa cantidad, tanto como patrulleros o insumos, deberán hacerse cargo de los costos extras. Los empleados municipales que realicen guardias urbanas o tareas similares podrán incorporarse al organigrama.
El diagrama que promueve el gobierno se completa con la creación de la Policía Judicial, un cuerpo de élite especializado en casos complejos que actuará bajo las órdenes de los fiscales, con especial énfasis en la preservación de las escenas del crimen.
