La Presidente y el titular de la CGT se envían mensajes cotidianamente. Un conflicto de intereses sobre la política económica nacional, y el reclamo por paritarias y participación en las ganancias pone en jaque la relación. Intercambio de opiniones por los medios y el vacío que dejó Néstor Kirchner.
Por César Morielli
Los encuentros organizados por la Unión Industrial Argentina fueron el ring principal para los cruces que durante toda la semana se propinaron la presidente Cristina Fernández de Kirchner y el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Ambos compartieron auditorio luego de haber cruzado opiniones desde el fin de los comicios. Sin embargo, los mensajes fueron recibidos, como dijo la mandataria, a través de los diarios, porque el camionero no estuvo presente a la hora del discurso principal.
Moyano viene reclamando por el reparto de ganancia de las empresas para los trabajadores. Además, eleva el tono de las quejas para la negociación de paritarias del año próximo. Cree que no se le debe poner un techo al diálogo por los salarios de los trabajadores, y expresa que los empresarios tienen que distribuir las ganancias según acredita el artículo 14 bis de la Constitución. Además, machaca sobre un tema tabú en el Gobierno: la inflación.
La mandataria, por su parte, luego de los comicios profundizó un acercamiento al sector empresarial e industrial, y comunicó medidas económicas que, si bien aún no repercuten en el bolsillo, podrían generar algún resquemor sobre todo en los sectores medios y bajos.
El distanciamiento entre ambos es cada vez más visible. Incluso Moyano se transformó en un personaje mimado en el Grupo Clarín y en las tapas del diario.
En la UIA, el camionero manifestó que la lucha contra el neoliberalismo de los 90 “nos da algo de autoridad” para reclamar en estos tiempos. Además, elogió a Néstor Kirchner pero no hizo referencias a la actual Presidenta. “Si le ponen un techo al aumento salarial, no hay negociación de paritarias”, opinó y por primera vez en mucho tiempo dejó entrever que la relación con el Gobierno es tirante. A pesar de los mensajes, el líder de la CGT se mostró dialoguista con el sector empresarial: “Los empresarios saben que el salario es el motor de la economía. Y los trabajadores saben que no se puede consolidar la distribución del ingreso sin un fuerte proceso inversor”.
Ese día martes, cerró la ronda de discursos Cristina Fernández de Kirchner. Moyano ya se había retirado del auditorio, algo que la mandataria remarcó en el micrófono: “Seguramente el compañero líder de la CGT les habló del articulo 14 bis… ¿está por acá, o se fue? Bueno, me dicen que no está”, expresó. Y enseguida lanzó otro mensaje cuando dijo que todos los días lo lee en los diarios enviando mensajes al Ejecutivo. Antes, había manifestado que hay que analizar los temas de inversión, salarios, inflación, subsidios y utilidades. Por primera vez en mucho tiempo remarcó la suba de precios como un problema a controlar.
Puntualmente, sobre el pedido de Moyano de repartir ganancias, Cristina dijo que debe ser debatido en cada sector entre sindicatos y empresarios, y no por ley como figura en el proyecto que impulsa la central sindical. Y enseguida aclaró: “No pueden decirle a esta Presidenta que no defiende los intereses de los trabajadores. No soy neutral, siempre voy a estar del lado del más vulnerable”.
En un acto posterior, la Presidente quiso conciliar y, apuntando a un trabajador presente, llamado Hugo, dijo que le hablaba a todos los “Hugo” del país.
Cristina Fernández de Kirchenr también habló de “conflictos intersindicales” que no son laborales e instó a las compañías a reinvertir mayores porciones de sus ganancias.
SUSURROS ALREDEDOR DE LOS PROTAGONISTAS
Cerca de la CGT explicaron la ausencia de Moyano durante el discurso de Cristina Fernández. “Por qué vamos a tener un gesto con el Gobierno cuando parece que somos los principales enemigos, están equivocados”. En el entorno del camionero cayó mal la expresión de la Presidenta cuando hizo alusión a los mensajes que se envían a través de los diarios.
En la central sindical enfatizan que “estamos con el nivel de conflictividad más bajo desde el regreso a la democracia”, y reclaman la atención y el reconocimiento del Gobierno a las demandas sindicales.
Por la Rosada, apuestan a abrir el espectro y quieren también la simpatía del empresariado. Ya se trabaja para que el conductor del PJ bonaerense deje de ser Moyano. Podría ser reemplazado por el vicegobernador Gabriel Mariotto. También, para colmo, en el oficialismo quieren monitorear la vida institucional de la CGT y escuchan con atención cualquier rumor sobre una posible salida del camionero.
