Para frenar el avance del macrista Angelici, los "oficialistas" Ameal y Beraldi cerraron filas y sumaron a Digón. De qué juegan Scioli, De Vido, Randazzo y Zanini. Revolución en el Mundo Boca.
El 4 de diciembre, serán las elecciones Xeneizes. El sillón presidencial de Boca, buena gestión mediante, puede ser un trampolín ideal hacia la política nacional. Así lo confirmó Mauricio Macri desde 1995 en adelante, a tal punto de que 16 años después de su asunción, el actual jefe de gobierno, todavía participa activamente en la política del club. Así lo hará en diciembre, dándole apoyo a su delfín Daniel Angelici, poderoso empresario de los juegos de azar que se perfila, con más del 60% de adhesiones según las encuestas, para presidir el club del que fue tesorero y en el que aún es vocal titular.
El líder del "Pro" tiene en claro que Boca es su punto de partida y que desde allí en los próximos cuatro años también puede potenciar su aspiración presidencial. Angelici, el "Tano", es su hombre de confianza en el PRO, el radical que se formó cerca de "Coti" Nosiglia y que hoy tiene incidencia en las decisiones del partido que gobierna la Ciudad.
Pero Boca, aún después de los exitosos ciclos de Macri, es dirigido desde la muerte de Pedro Pompilio, en 2008, por Jorge Ameal, con estrechos vínculos con los funcionarios de primera línea del kirchnerismo. El hijo del secretario de Legal y Técnica Carlos Zanini trabaja con el presidente "Xeneize"; que además ha visto partidos en su palco con Florencio Randazzo y con Daniel Scioli.
Sin embargo, no todos los funcionarios "K" avalan la gestión Ameal. Julio de Vido, por ejemplo, juega sus fichas por José Beraldi, el reconocido empresario de transporte y actual vice de Boca. Claro que considerando las buenas mediciones de Angelici en las encuestas, el oficialismo "Xeneize" cerró filas para dar batalla y sumar. Jorge Amor Ameal, José Beraldi y Roberto Digón -hombre influyente del PJ porteño- le darán pelea al candidato de Mauricio Macri.
Mientras el equipo de Falcioni se encamina a un nuevo título y sus barrabravas amenazan con colisionar en breve, políticos y afines se regodean pensando en cuán beneficioso puede ser presidir, al menos hasta 2015, el apasionante Mundo Boca.
