La delegación que encabeza José Salas Castañeda inspecciona sedes en Buenos Aires, Córdoba y Luján para cerrar el programa del viaje de noviembre, que prevé una reunión con Milei y mantiene abierta la definición del encuentro con jóvenes entre River y la 9 de Julio.
La segunda misión de avanzada del Vaticano inició este lunes la inspección final de los escenarios previstos para la visita de León XIV a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en una etapa decisiva para definir el programa oficial del viaje, que ya tiene fechas y jurisdicciones confirmadas, pero todavía espera la aprobación definitiva de la Santa Sede.
La delegación, que arribó el domingo por la noche a Buenos Aires, no trabaja sobre un esquema preliminar abierto, sino sobre un itinerario que ya tiene actividades delineadas, escalas definidas y locaciones seleccionadas como opciones principales. Según pudo reconstruir Infobae, el objetivo de estas recorridas es verificar en el terreno qué lugares cumplen con las exigencias operativas, protocolares y pastorales que fija el Vaticano para una visita papal.
El viaje de León XIV abarcará la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján, en territorio bonaerense. Fuentes ligadas a la organización señalaron a Infobae que el armado de la agenda se encuentra avanzado y que la lógica general del recorrido ya está trazada, aunque la etapa actual puede introducir ajustes antes de la validación final desde Roma.
La definición que atraviesa todo el diseño del viaje es su carácter eminentemente pastoral. El Papa llegará como sucesor de Pedro para encontrarse con la Iglesia argentina y con los fieles, y bajo ese criterio se estructuran las misas, las convocatorias masivas y las visitas a sectores vinculados con la vulnerabilidad social, entre ellos jóvenes, trabajadores y personas privadas de su libertad.
A la vez, Robert Francis Prevost desembarcará en el país en su condición de jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, una dimensión que explica la centralidad del Gobierno argentino en la organización del operativo. Mientras la Iglesia participa en el contenido pastoral, el Estado debe resolver las condiciones institucionales, de seguridad, traslado, protocolo y logística de una visita oficial.
Ese componente institucional tendrá su expresión principal en la primera actividad prevista del programa. El presidente Javier Milei recibirá al pontífice en la Casa Rosada, en lo que se perfila como el encuentro político más relevante de la visita antes del inicio del tramo pastoral.
Entre los escenarios con mayor grado de avance aparece el Monumento a los Españoles, en Palermo, una de las opciones fuertes para una convocatoria multitudinaria en la capital. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, afirmó este lunes que la Ciudad se prepara para un evento de 600.000 a 800.000 personas, una estimación que obliga a desplegar un operativo por encima del de un acto convencional. Pero en otros ámbitos, multiplican por al menos dos y hasta tres veces ese pronóstico.
La evaluación sobre ese punto incluye accesos, corredores de seguridad, circulación peatonal, transporte público y capacidad de evacuación. Esas son parte de las variables que la avanzada vaticana revisa en cada sitio antes de emitir una recomendación definitiva.
Otro de los espacios incluidos en el esquema es la Universidad Católica Argentina (UCA), en el barrio porteño de Puerto Madero, donde se proyecta un encuentro del Papa con representantes del mundo de la producción y del trabajo. La idea en análisis contempla la participación de empresarios, trabajadores y dirigentes sindicales en una actividad sectorial, distinta de las celebraciones religiosas masivas.
También figura en estudio una visita a una cárcel. La unidad penitenciaria todavía no fue definida y una de las alternativas es Devoto, aunque no se descarta otra locación. En este caso, la revisión incorpora exigencias particulares por las condiciones de seguridad, los accesos y la dinámica propia de una visita papal dentro de un establecimiento carcelario.
La lógica pastoral de ese tramo apunta a un contacto directo con personas privadas de su libertad, un gesto presente en distintos viajes apostólicos. Dentro de ese mismo perfil también aparece el Pequeño Cottolengo Argentino Don Orione, en Claypole, dedicado a la atención integral de personas con discapacidad.
La eventual inclusión del Cottolengo reforzaría una de las líneas que busca mostrar la visita: junto a los actos de gran escala y los momentos institucionales, el programa reservaría espacios de cercanía personal y contenido social. La arquitectura del itinerario deja ver esa combinación entre representación estatal, celebraciones religiosas y presencia en ámbitos de fragilidad social.
