Las consultoras adelantan un triunfo oficialista, sin embargo, la derecha logró recortar la distancia significativamente y se ilusiona con volver al poder tras la experiencia liderada por Jair Bolsonaro.
A casi un mes de las elecciones en Brasil en la que Luiz Inacio Lula da Silva buscará un nuevo mandato al frente de la administración brasileña, el pasado viernes se le dio inicio formal a la campaña con los respectivos espacios libres en radio y televisión. Cabe recordar que la primera vuelta se celebrará el 4 de octubre y en caso de existir, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.
Hasta el primero de octubre a tres días de los comicios, en Brasil habrá programación electoral gratuita, una situación que marca el clima electoral del país. En este marco, Flavio Bolsonaro aparece como el principal opositor al actual presidente, con el apoyo de la derecha internacional, incluido a Donald Trump, el hijo del ex presidente buscará dar un batacazo en la región y desplazar al Partido de los Trabajadores del poder.
La medición más reciente, difundida este lunes por Nexus/BTG Pactual, refleja un escenario donde la distancia entre Lula Da Silva y Flavio Bolsonaro se redujo considerablemente, consolidando un empate técnico que pone en jaque la hegemonía del oficialismo. La encuesta que se realizó entre el 31 de julio y el 2 de agosto sobre una muestra de 2002 personas, sitúa a Lula con el 46% de intención de voto frente al 45% del legislador de derecha.
Por detrás de ambos candidatos, la nómina de aspirantes se completa con el exgobernador de Goias, Ronaldo Caiado, con un 5%; Renan Santos, con el 4%; y Romeu Zema, con el 3%.
Para el caso de la segunda vuelta, el escenario es parejo en las encuestas, aunque el actual mandatario tendría una leve ventaja con el 47% de las voluntades. En principio, Lula lidera las mediciones de opinión, sin embargo, una derrota podría tener un impacto, no solo en Brasil, sino que en toda la región que sacudiría el tablero geopolítico global.
