Carlos Bianco y Malena Galmarini se reunieron sin acercar posiciones sobre la ley que limita la renovación de los mandatos municipales. El gobierno de Axel Kicillof busca modificarla, mientras el massismo mantiene su negativa a aportar los votos.
La discusión por el límite a las reelecciones de los intendentes bonaerenses volvió a exponer las diferencias entre el oficialismo de Axel Kicillof y el massismo. El encuentro entre Malena Galmarini y Carlos Bianco no produjo avances concretos sobre la reforma que impulsa el gobernador, pero sí dejó claras las posiciones: mientras la administración provincial busca avanzar con el proyecto, el Frente Renovador no está dispuesto a intervenir para facilitar su aprobación.
La reunión se desarrolló después de las 17 en la sede de la Gobernación bonaerense y tuvo como uno de sus ejes centrales el proyecto presentado por Ayelén Durán. Galmarini planteó que, aunque la iniciativa no fue incorporada formalmente a la comisión de Reforma Política que preside, será discutida cada vez que ese cuerpo se reúna, con el objetivo de que todas las posiciones queden expuestas.
El massismo sostiene que, por la relevancia que adquirió el tema y por respeto a los integrantes de la comisión, el debate debe darse allí y no trasladarse a otro ámbito legislativo.
La pulseada entre Sergio Massa y Axel Kicillof
Del encuentro también participó Ana Luz Balor, diputada provincial alineada con el Movimiento Derecho al Futuro y titular de la comisión de Reforma Política de la Cámara baja.
En ese marco, Carlos Bianco señaló que la funcionaria encargada de articular la relación entre el Ejecutivo bonaerense y la Legislatura es la secretaria general, Agustina Vila, y que las consultas vinculadas con el proyecto deberían canalizarse a través de ella.
La senadora del Frente Renovador ya había enviado semanas atrás pedidos de audiencia a Bianco para discutir la modificación dentro de la comisión que conduce, en lugar de hacerlo en la comisión de Legislación General, presidida por el kicillofista Germán Lago.
La preocupación del gobierno de Kicillof tiene un componente político concreto. Más de 80 intendentes bonaerenses quedarían impedidos de buscar un nuevo mandato si no se modifica la legislación vigente y aproximadamente la mitad de ellos pertenece al peronismo.
Para el oficialismo provincial, los jefes comunales son una pieza importante para sostener la estructura territorial y aportar votos a la eventual candidatura presidencial de Kicillof. Si no pueden competir por otro período, en La Plata temen que busquen posicionarse como candidatos a cargos legislativos, ocupando lugares que deberían distribuirse entre los distintos sectores de la coalición.
El massismo, en cambio, cuestiona ese argumento y sostiene que los intendentes pueden continuar haciendo política aunque no tengan la posibilidad de renovar sus cargos.
La conversación entre Galmarini y Bianco también incluyó la situación económica de la provincia, el rumbo de la gestión nacional y otros temas de coyuntura. Sin embargo, la discusión sobre las reelecciones terminó concentrando buena parte del encuentro.
Más que una negociación, la reunión sirvió para ratificar las posiciones de cada espacio en una disputa que promete ganar peso dentro del peronismo bonaerense.
