El multimillonario Peter Thiel adquirió acciones de Vista por unos US$76 millones y colocó a la petrolera de Miguel Galuccio entre sus principales inversiones. La operación vuelve a poner el foco sobre Vaca Muerta y sobre la estrategia de Javier Milei para atraer grandes capitales, con beneficios fiscales y regulatorios para proyectos de enorme escala.
El desembarco de Peter Thiel en el negocio energético argentino dejó una señal que excede a una simple operación bursátil. El empresario alemán radicado en Estados Unidos destinó unos US$76 millones a comprar acciones de Vista, una de las principales compañías petroleras de Vaca Muerta. La apuesta apareció en la última presentación de su fondo ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
Thiel Macro LLC declaró una posición de 1.189.792 ADS de Vista, equivalente a cerca del 1% del capital de la empresa. La participación representó alrededor del 18% de la cartera bursátil informada por el fondo y se convirtió en su segunda mayor inversión, solo detrás de Amazon.
El documento ingresó ante la SEC el 14 de agosto y reflejó las posiciones que el fondo tenía al cierre del segundo trimestre, el 30 de junio. En total, la cartera declarada alcanzó los US$418,7 millones.
La operación adquiere otra dimensión por el perfil del inversor. Thiel no llegó al negocio petrolero argentino como un actor financiero cualquiera. Es uno de los hombres más influyentes de Silicon Valley y uno de los principales referentes del vínculo entre tecnología, inteligencia artificial, energía y grandes inversiones.
Su movimiento sobre Vista coincide con una estrategia que el Gobierno de Javier Milei impulsa desde el inicio de su gestión: convertir a la Argentina en un destino atractivo para grandes capitales internacionales mediante desregulación, beneficios fiscales y garantías para proyectos de gran escala.
Una apuesta por la energía detrás de la inteligencia artificial
La cartera de Thiel muestra un patrón. Vista aparece junto a compañías vinculadas con la generación y distribución eléctrica, entre ellas Vistra, American Electric Power, DTE Energy, FirstEnergy y CMS Energy. También figuran Amazon y X-energy.
El mensaje del inversor parece claro: el desarrollo de la inteligencia artificial no depende solo de chips, software y datos. También necesita enormes cantidades de energía.
En ese escenario, Vaca Muerta adquiere un valor estratégico. Vista concentra su actividad en el yacimiento neuquino y se convirtió en el principal exportador de petróleo del país tras la adquisición de activos de Petronas en abril de 2025.
Durante el segundo trimestre de 2026, la compañía produjo 156.000 barriles equivalentes de petróleo por día, un 32% más que en el mismo período del año anterior. La producción de crudo alcanzó los 135.000 barriles diarios y las exportaciones crecieron un 54% interanual.
El 72% del volumen vendido por Vista correspondió a petróleo destinado al exterior. La petrolera de Galuccio se consolidó así como una pieza central del esquema exportador de Vaca Muerta.
Milei abrió la puerta y Thiel puso los dólares
La inversión también debe leerse en el marco del vínculo entre Thiel y Milei. Ambos se reunieron en la Casa Rosada el 23 de abril. En ese encuentro, el empresario tecnológico le planteó al Presidente una pregunta que expuso una de las principales dudas sobre el proyecto libertario: cómo garantizar su continuidad en el tiempo.
Milei contó que Thiel le preguntó: “¿Cómo se sostiene esto en el tiempo?”
El Presidente interpretó aquella inquietud desde su propia perspectiva política. “Y lo que le dije es que lo que garantizaba el resultado a largo plazo es la batalla cultural”, afirmó.
La respuesta revela una de las obsesiones centrales del Gobierno: la construcción de un proyecto político capaz de sostener las reformas más allá de una administración. Pero el desembarco de capitales como el de Thiel agrega otra pregunta: qué condiciones ofrece la Argentina para atraer esas inversiones y quiénes se benefician con ellas.
El Gobierno avanzó en el Congreso con el llamado Super RIGI. El esquema contempla beneficios para inversiones superiores a US$1.000 millones y apunta a sectores como inteligencia artificial, grandes centros de datos, energía, minería, biotecnología, semiconductores, GNL y tecnología nuclear.
La lógica oficial vuelve a ser la misma: reducir cargas y ofrecer condiciones excepcionales a grandes inversores para que desembarquen en el país.
El caso Thiel permite observar esa estrategia en tiempo real. Mientras el Gobierno promete convertir a la Argentina en un polo internacional para la energía y la tecnología, uno de los grandes empresarios de Silicon Valley ya tomó posición en uno de los activos energéticos más importantes del país.
El hombre detrás de la inversión
Peter Thiel cofundó PayPal y es el principal accionista de Palantir Technologies, una empresa especializada en análisis masivo de datos, inteligencia artificial y sistemas de seguridad. Su fortuna ronda los US$30.000 millones, según Forbes.
Palantir mantiene contratos con organismos estatales de Estados Unidos, entre ellos la CIA, el FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Thiel, además, mantiene una relación estrecha con Donald Trump y ocupa un lugar relevante dentro del sector tecnológico que respaldó al presidente estadounidense.
Su llegada a la Argentina también incluyó encuentros con funcionarios y dirigentes políticos. Además de Milei, se reunió con Santiago Caputo y Luis Caputo. También mantuvo un encuentro con Juan Grabois.
El empresario incluso adquirió una propiedad en Barrioparque, asistió al superclásico entre Boca y River y participó de un torneo amateur de ajedrez en Buenos Aires.
Una señal para el modelo económico de Milei
La compra de Vista no significa por sí sola que Thiel haya apostado de manera directa a todo el programa económico de Milei. Pero sí muestra que uno de los principales inversores del ecosistema tecnológico estadounidense encontró valor en un activo energético argentino.
El Gobierno puede exhibir la operación como una señal de confianza. Sin embargo, también expone el corazón de su modelo: la Argentina busca atraer capitales internacionales con recursos naturales estratégicos, grandes beneficios para los proyectos de inversión y un Estado con menor capacidad de intervención.
El petróleo de Vaca Muerta aparece en el centro de esa estrategia. La inteligencia artificial agrega un nuevo incentivo. Los centros de datos necesitan energía abundante y barata. La Argentina tiene petróleo, gas y potencial para ampliar su infraestructura energética.
La discusión, por lo tanto, no se limita a cuánto dinero extranjero puede llegar al país. El punto de fondo es bajo qué condiciones se explotan esos recursos, cuánto queda en la Argentina y qué beneficios reciben las empresas que ingresan al negocio.
Mientras Milei presenta a Thiel como un aliado natural de su proyecto y apuesta a profundizar las reformas, el multimillonario ya tomó una posición concreta sobre uno de los sectores estratégicos del país.
Vaca Muerta vuelve a quedar en el centro del modelo libertario. Esta vez, con un gigante de Silicon Valley como nuevo accionista y con el Gobierno nacional decidido a facilitar el desembarco de grandes capitales.
