La actividad económica volvió a retroceder en abril y acumuló una baja del 1% desde diciembre. El agro, la minería y el petróleo sostuvieron los mejores registros, pero no lograron compensar el deterioro de la industria, el comercio y la construcción, los sectores que concentran la mayor parte del empleo.
La economía volvió a mostrar signos de debilidad en abril. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec registró una caída del 1,5% respecto de marzo, un resultado que reforzó la volatilidad de la actividad durante los primeros meses del año. En los cuatro meses transcurridos desde diciembre, el nivel de actividad acumuló un descenso del 1%.
El dato confirmó una secuencia que alternó meses de recuperación con otros de retroceso. Esa dinámica impidió consolidar una tendencia de crecimiento sostenido, pese al buen desempeño de algunos sectores vinculados a las exportaciones.
En la comparación interanual, el EMAE mostró un incremento del 1,6%. Sin embargo, esa mejora respondió en gran medida al impulso que la economía mostró durante los últimos meses de 2025. Si se toma como referencia el período entre diciembre de ese año y abril de 2026, el resultado volvió a ser negativo.
El principal sostén de la actividad volvió a concentrarse en el agro y en la minería, que incluye la producción de petróleo. El sector agropecuario registró una expansión interanual del 10,9%, mientras que la minería avanzó 17,1%. El sistema financiero completó el grupo de los rubros con mejor desempeño, con un crecimiento del 4,5%.
No ocurrió lo mismo con las actividades ligadas al mercado interno. La industria cayó 2,9%, el comercio retrocedió 3,2% y la construcción disminuyó 1,8%, tres sectores que volvieron a ejercer presión sobre el resultado general de la economía.
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) mostró con mayor claridad esa diferencia. Desde el período previo al cambio de gobierno, el agro acumuló un crecimiento del 49,1%, la minería avanzó 21,7% y los bancos crecieron 20,2%. En conjunto, esos rubros representan apenas el 9,2% del empleo registrado.
En contraste, la construcción perdió 13,9% de actividad, la industria cayó 9,6% y el comercio retrocedió 5,2%. Esas tres actividades reúnen el 44,4% del empleo formal, por lo que su evolución resulta determinante para el mercado laboral y el consumo.
Desde la consultora LCG advirtieron que las posibilidades de que el crecimiento de los sectores más dinámicos impulse al resto de la economía todavía lucen reducidas. «En el corto plazo el posible derrame de los ganadores hacia el resto será limitado. Por otro lado, los beneficios de una macro menos volátil, en tanto esté apalancada en un tipo de cambio estable, pero ubicado en un nivel que atente contra los márgenes de varios sectores mano de obra intensivos, también serán acotados.»
La consultora también sostuvo: «La demanda interna sigue todavía deteriorada con el consumo cayendo al 3% y la inversión al 12%. Un eventual empuje del crédito a partir de la baja del costo difícilmente pueda revertir esta dinámica por sí solo».
Por su parte, el economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, consideró que la evolución de la actividad dependerá de la capacidad de los sectores que hoy lideran el crecimiento para transmitir ese impulso al resto de la economía. Mientras tanto, proyectó que mayo mostraría una recuperación, aunque dentro de un comportamiento irregular que alternó avances y retrocesos durante el año.
