A mediados de junio, ninguno de los casi 300 proyectos de ley presentados por los senadores durante 2026 había llegado al recinto.
Este jueves, Verónica Magario finalmente convocó a la primera sesión ordinaria en lo que va del 2026. Con el antecedente de que el último llamado fue en noviembre de del 2025, para tratar el Presupuesto 2026 y la Ley Impositiva, la titular de la cámara alta de la Provincia de Buenos Aires rompe con la parálisis legislativa.
La vicegobernadora Verónica Magario no convocaba a una sesión ordinaria desde el 26 de noviembre de 2025, cuando se aprobaron el Presupuesto 2026 y la Ley Impositiva. Desde entonces, solo se habían realizado sesiones especiales vinculadas al recambio legislativo y al reparto de cargos.
A mediados de junio, ninguno de los casi 300 proyectos de ley presentados por los senadores durante 2026 había llegado al recinto. Sin sesiones, las iniciativas no tomaban estado parlamentario, no eran giradas a comisiones y quedaban archivadas en los cajones del Palacio Legislativo.
La parálisis estuvo acompañada por una marcada incapacidad de conducción: el Senado pasó cerca de dos meses sin vicepresidente primero, un cargo clave en la línea sucesoria del Gobernador, y con el bloque oficialista sin conducción formal. Además, las 47 comisiones permanentes recién quedaron definidas a fines de mayo, tras varios decretos y episodios de tensión interna.
La presión política se volvió insostenible. El jefe del bloque peronista, Sergio Berni, calificó la situación como un “papelón”; la flamante titular de la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), Malena Galmarini, la definió como una “vergüenza”; y la oposición amenazó con forzar la reapertura del recinto mediante una sesión especial.
Finalmente, Magario volvió a presidir una sesión ordinaria después de ocho meses, en medio de un clima de desorden político e institucional.
La semana pasada, por presión del bloque de Fuerza Patria, la vicegobernadora anunció la reapertura del palco de prensa, que había permanecido cerrado por más de un año. Sin embargo, en la sesión en la que desempató una votación de 22 a 22 a favor de la reelección indefinida de legisladores, prohibió el ingreso de periodistas al recinto.
El comentario en los pasillos era lapidario: “Abre el palco y cierra el recinto”, mientras el Senado acumulaba ocho meses sin actividad regular y el oficialismo, pese a tener mayoría propia con 24 bancas, no lograba ponerse de acuerdo para sesionar.
