El escenario para Manuel Adorni comenzó a complicarse en la Cámara de Diputados luego de que distintos bloques opositores avanzaran con un pedido de sesión especial para el próximo 23 de junio a las 14. El objetivo es activar comisiones y avanzar con seis iniciativas que buscan interpelar al jefe de Gabinete por las inconsistencias detectadas en su declaración jurada.
Aunque los sectores que impulsan la convocatoria no alcanzan por sí solos el número necesario para abrir el recinto, el eventual respaldo del PRO podría cambiar la ecuación. Si finalmente se alcanza el quórum, el funcionario quedaría expuesto a un proceso que, a futuro, podría derivar incluso en una moción de censura impulsada por el Congreso.
La llave principal vuelve a estar en manos del bloque amarillo. La presión aumentó luego de que la Unión Cívica Radical (UCR) emitiera un pronunciamiento reclamando la salida del vocero presidencial tras reconocer que había omitido información patrimonial en su última presentación oficial.
“Quien le miente al Congreso y a la sociedad no está en condiciones de conducir el Estado”, expresó el comunicado difundido por el partido centenario. Más tarde, los bloques legislativos de la fuerza reclamaron “explicaciones claras e inmediatas y el total esclarecimiento de los hechos”.
Aun con una posible incorporación de los radicales, la definición dependerá del posicionamiento del PRO. Si bien el partido no acompañó formalmente la solicitud de sesión, el consejo partidario que conduce Mauricio Macri publicó un duro cuestionamiento contra el jefe de Gabinete.
“Es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible”, sostuvo el comunicado del espacio.
Los bloques opositores que buscan avanzar contra Adorni
El diputado socialista Esteban Paulón salió al cruce de la postura del macrismo y desafió públicamente al titular del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo. “Te esperamos el 23, Cristian Ritondo”, ironizó, en referencia a la posibilidad de que el oficialismo porteño facilite el quórum.
La situación es que, si el bloque amarillo reúne a sus 12 diputados, el número de presentes podría acercarse al mínimo de 129 necesarios, incluso sin contar con la totalidad del radicalismo.
En caso de concretarse esa mayoría, el Congreso podría iniciar el camino formal para desplazar al jefe de Gabinete. Primero debería aprobarse en comisiones un pedido de interpelación y luego tratarse en el recinto. La Constitución permite avanzar mediante una moción de censura, que requiere mayoría en ambas cámaras, sin necesidad de recurrir a un juicio político.
La convocatoria cuenta con el respaldo de Unión por la Patria (UP), sectores de Provincias Unidas (PU), la Coalición Cívica, la izquierda y distintos legisladores que actúan como monobloques, entre ellos Marcela Pagano, Jorge Fernández y Natalia De la Sota.
Dentro del armado opositor, algunas provincias aparecen como claves. En Córdoba, la sesión fue respaldada por el diputado Carlos Gutiérrez, cercano a Juan Schiaretti, aunque no sumaron su firma Ignacio García Aresca ni Alejandra Torres, vinculados al gobernador Martín Llaryora.
Tampoco acompañaron la convocatoria representantes de otros mandatarios provinciales, como Maximiliano Pullaro en Santa Fe, quien tiene influencia sobre los diputados Gisela Scaglia y José Núñez.
En la misma línea, Ignacio Torres no incorporó la firma de Jorge Ávila, mientras que el Gobierno todavía mantiene alejados de la convocatoria a gobernadores aliados como Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Hugo Passalacqua, Gustavo Sáenz, Claudio Poggi, Marcelo Orrego y Claudio Vidal.
Aun así, si Provincias Unidas suma el respaldo completo de Córdoba, el quórum podría alcanzarse con el acompañamiento del PRO. La estrategia opositora también buscó aumentar la presión sobre Mauricio Macri incorporando firmas de legisladores de provincias donde históricamente algunos diputados suelen ausentarse en sesiones impulsadas por la oposición.
Los números muestran que el destino político de Adorni depende en gran medida del bloque amarillo. Unión por la Patria cuenta con 93 bancas, la izquierda suma cuatro y Provincias Unidas podría aportar alrededor de 13 apoyos, además de la participación de la Coalición Cívica y otros legisladores independientes.
La única vía para alcanzar el número mágico de 129 parece depender de los 12 diputados del PRO. El respaldo adicional de los seis radicales terminaría de inclinar la balanza contra el jefe de Gabinete.
En la oposición creen que el desgaste de Adorni puede empujar a los aliados del oficialismo a evitar quedar asociados al conflicto. Recuerdan que en anteriores pedidos de interpelación algunos sectores cercanos a gobernadores aliados habían acompañado iniciativas similares.
Esta vez, sostienen, la situación cambió tras la presentación patrimonial del funcionario, donde reconoció fondos que no habían sido incluidos en declaraciones anteriores. Además, remarcan que hasta ahora no hubo legisladores oficialistas que salieran públicamente a defenderlo.
En el Senado, donde Adorni aseguró que dará explicaciones durante julio, el panorama también aparece complejo. Si una moción de censura llegara a esa instancia, la combinación entre el peronismo, sectores radicales y Provincias Unidas podría alcanzar una mayoría suficiente, mientras que el resto de los aliados libertarios tendría mayores dificultades para sostener la defensa del jefe de Gabinete.
