El intendente de Ituzaingó marcó diferencias con las políticas de incentivo fiscal que promueven algunos municipios y apuntó contra el rumbo económico del Gobierno nacional. También expresó su preocupación por la venta de AySA y defendió la inversión pública en servicios básicos.
El intendente de Ituzaingó, Pablo Descalzo, ratificó sus críticas a las políticas económicas impulsadas por la administración de Javier Milei y descartó la posibilidad de otorgar exenciones tributarias a grandes compañías para atraer inversiones al distrito.
Durante una entrevista televisiva, el jefe comunal cuestionó el impacto del modelo libertario sobre el entramado productivo y advirtió sobre las consecuencias que enfrenta el sector pyme. “Cierran 30 Pymes por día. El empleo que se está destruyendo no hay forma de contrarrestarlo”, sostuvo.
La definición surgió al ser consultado sobre iniciativas que buscan captar capitales privados mediante beneficios fiscales. En ese marco, tomó distancia de experiencias como la implementada en Tres de Febrero, donde las firmas que realizan inversiones millonarias reciben exenciones y bonificaciones sobre tributos municipales.
Descalzo aseguró que no comparte ese criterio y planteó que la prioridad debe estar puesta en las necesidades de los habitantes del distrito. “Yo no puedo eximir de tasas a una multinacional y ser exigente con el vecino que hace 70 años vive en Ituzaingó y está esperando las obras que no llegan”, afirmó.
Además, apuntó contra el esquema económico nacional y sostuvo que favorece intereses privados por encima de las necesidades locales. “El ministro de Economía está sorteando las riquezas del país garantizándole negocios onerosos al sector privado trasnacional en detrimento de los argentinos”, expresó.
Otro de los ejes de la entrevista fue el futuro de AySA, luego de que el Gobierno nacional pusiera en marcha el proceso para transferir al sector privado la mayoría accionaria de la empresa. La iniciativa contempla una concesión por tres décadas y reabre un modelo de gestión que funcionó antes de la reestatización de 2006.
Frente a ese escenario, Descalzo recordó experiencias anteriores y puso en duda los resultados de una nueva privatización. “Este es un esquema que ya transitamos. Me contó un intendente del conurbano que cuando era Aguas Argentinas y los jefes comunales iban a pelear y se enojaban les respondían en francés. Son recetas que ya practicamos y que no trajeron soluciones”, señaló.
El intendente también remarcó las dificultades que enfrentan los municipios para avanzar con obras de infraestructura. Según explicó, varios proyectos dependen de acuerdos financieros que requieren la intervención del Estado nacional. “Muchas veces los vecinos me dicen ‘intendente, me falta el agua corriente, la cloaca, el asfalto’. Y hay obras que se convenian con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que sin autorización del Gobierno nacional no se puede firmar”, indicó.
Mientras continúa la incertidumbre sobre el futuro de AySA, el Municipio mantiene en marcha trabajos para ampliar la cobertura de agua potable y saneamiento. Las obras alcanzan a distintos barrios de San Alberto, además de las zonas Gastronómico y Ferroviario, con el objetivo de incorporar a cerca de 29 mil familias a ambos servicios esenciales.
“Estamos llevando adelante las conexiones en todo San Alberto, y en los barrios Gastronómico y Ferroviario. Son alrededor de 29 mil familias que serán muy pronto conectadas a ambos servicios”, concluyó el jefe comunal.
