Los trabajadores de la Ciudad de Chicago, en los EE.UU de América, fueron salvajemente reprimidos por las fuerzas policiales, como respuesta a la huelga organizada con el fin de obtener mejoras en sus condiciones de trabajo.
Por Alberto Carbone, Profesor de Historia de la UBA
América. Tierra de Promisión.
La expansión capitalista mundial, que se consolidó en el inicio del siglo XX, invadió los mercados de las economías periféricas. Los países latinoamericanos vivieron esa situación como si se tratara de una gigantesca explosión económico-social que incorporó enorme cantidad de mano de obra, producto de la inmigración europea incesante.
Latinoamérica se definía en Europa como la “tierra de promisión”, una mano abierta a la esperanza de vivir en paz y en felicidad, fruto del trabajo constante que tanto escaseaba en el viejo mundo.
Europeos de casi todas las nacionalidades fueron llegando a nuestro país a partir del último tercio del siglo anterior.
Humildes hombres y mujeres de labranza que entregaron su esfuerzo a la vieja tarea, domesticando la tierra hasta transformarla, para terminar enamorándose de ella invariablemente.
Pero mientras tanto, la incipiente industria urbana se iba instalando despacio y las Ciudades comenzaban a hacerse eco del lógico bullicio que emana de las aglomeraciones.
Diversos talleres se fueron diseminando por la geografía ciudadana y muchos trabajadores del campo comenzaron a migrar a la gran urbe.
1890 se convirtió en un año trascendente, porque la opinión pública advirtió que era posible que un nuevo grupo social se organizara e hiciese oír sus reclamos.
El año de los Mártires
Las primeras asociaciones gremiales ya se habían constituido. Casi como un club social, las más importantes solo aspiraban a consolidar la cohesión frente a múltiples injusticias a los que los tenían acostumbrados.
Sin embargo, un episodio lejano activó la conciencia de lucha y el reclamo. Fue ese año que los trabajadores de la Ciudad de Chicago, en los EE.UU de América, fueron salvajemente reprimidos por las fuerzas policiales, como respuesta a la huelga organizada con el fin de obtener mejoras en sus condiciones de trabajo.
La historia recuerda a esos trabajadores como los “mártires de Chicago” y cada 1º de Mayo se recuerda su lucha y su trágico final en todo el mundo, menos por supuesto, en los EE.UU. de América.
El 1º de Mayo en la Argentina
En nuestro país, el 1º de Mayo, también tiene su historia.
A partir del fuerte influjo que tomó la industria nacional desde fines del siglo pasado, diversas entidades gremiales y mutualistas acordaron organizarse dentro de una entidad obrera que los nucleara. Así nació en mes de marzo de 1890 el “Comité Obrero Internacional”. Una de las primeras resoluciones de su Programa estableció la organización de un mitin a celebrarse el 1º de Mayo en recordación de los “Mártires de Chicago”, la creación de una Federación de Obreros en nuestra República y la edición de un periódico para la defensa de la clase obrera.
Aquel 1º de Mayo histórico y fundador, llevado a cabo en el Prado Español, Plaza Recoleta y que año tras año tendría mayor relevancia, atrajo a alrededor de tres mil obreros, a pesar de las amenazas de la patronal con despidos y de la policía con la represión para la concurrencia. Sus oradores que se expresaron en alemán, italiano y castellano, reclamaban junto a la comunidad obrera internacional por la instalación de las ocho horas de trabajo, la abolición del trabajo nocturno para la mujer y para los menores de dieciocho años, un seguro obligatorio contra accidentes, la creación de tribunales especiales compuestos por árbitros de la parte obrera y empresarial, la inspección sanitaria de cada fábrica, entre otras importantes reivindicaciones que ponían definitivamente de pie la dignidad de los trabajadores del mundo.
Nuestro país, sin embargo, saboreó la amargura y la decepción en cada 1º de Mayo.
El 1º de mayo era una fiesta
El poder político de la Argentina tardó décadas en dar señales de compromiso con la causa popular y cada año, la celebración del 1º de Mayo sucumbía entre un baño de sangre.
El vuelco fenomenal que experimenta la historia de los argentinos se produciría recién en la década del 40, al hacer su aparición en la escena nacional un nuevo espíritu de trabajo social. Una nueva estrategia que antepondría las legítimas reivindicaciones laborales a las exigencias del poder económico de la oligarquía nativa, comprometida con los intereses multinacionales a expensas del desprecio del hombre común, del trabajador multitudinario que esperaba ser oído reclamando sin respuesta.
La Justicia Social abrió las puertas a un nuevo 1º de Mayo.
Fue al impulso de la nueva época que la reivindicación obrera fue de la mano de la política nacional.
Aquel primigenio 1º de Mayo de dolor y lucha, en recuerdo de la masacre contra los obreros norteamericanos, se transformó en una fiesta popular, en un halago a la memoria de los viejos mártires que ofrendaron sus vidas por la dignidad de todos los hombres.
El 1º de Mayo de 1947 se constituyó en la primera jornada obrera, en la cual los trabajadores de nuestro país celebraron un día de gloria.
La histórica Plaza de Mayo, testigo mudo de diversas gestas populares a través del tiempo y de gigantes epopeyas que han quedado inmersas en nuestra historia, se llenó de júbilo aquel 1º de Mayo, a la luz de las reivindicaciones que el gobierno popular del Presidente Perón, había instaurado en el país de los argentinos.
La línea histórica que acerca a las decisiones políticas con las necesidades del Movimiento Obrero Organizado, comenzó a expresarse a partir de la llegada del coronel Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación en el año 1943.
El poder político comenzó su alianza ideológica con los trabajadores, circunstancia que se consolidará con la gesta del 17 de octubre de 1945.
Los trabajadores pusieron fin a tanto dolor y Juan Domingo Perón se transformó en líder popular indiscutido.
La “primavera justicialista” de más de una década terminó estrellándose contra la reacción oligárquica, que no soportó jamás el advenimiento de los trabajadores a los primeros puestos del quehacer nacional y embistieron contra las organizaciones obreras generando el golpe de Estado que se transformó en el más cruento de la historia nacional hasta ese momento.
Los oscuros 1º de mayo
Las fuerzas armadas argentinas no dudaron en integrar las filas de la reacción contra todo el pueblo y se convirtieron en el “brazo armado” de los intereses multinacionales y de la “oligarquía cipaya”, como bien la denominara Arturo Jauretche.
El 1º de mayo volvió a ser, a partir de entonces, de lucha reivindicatoria, de dolor y de sumo riesgo para quienes se atrevían a salir a la calle ese día a reclamar por lo justo.
Entre los años de 1955 y 1973, la alternancia en el poder entre gobiernos golpistas y democráticos, inhibió el diálogo con los trabajadores. Las organizaciones obreras no pudieron acceder a la facultad de proponer ideas ni al mínimo reclamo por la modificación de la injusticia social.
El retorno a la democracia justicialista en marzo de 1973, volvió a poner las cosas en su lugar, pero la fuerza de la reacción crecía en las sombras de la nueva época, que desembocó en el siniestro golpe de Estado de marzo de 1976, que dejó secuelas imborrables en nuestra sociedad.
El 1º de Mayo había quedado borrado de los almanaques de nuestro país.
El 1º de Mayo y la Globalización
Hoy, el mundo cabalga inmerso en una Globalización que desnaturaliza los valores principales de los trabajadores.
El 1º de Mayo se ha transformado en un severo espacio de reflexión y de debate, porque la nueva era intenta sostenerse a expensas del sacrificio de los más pobres, de quienes luchan día a día, de los que trabajan.
Los problemas de los trabajadores argentinos son idénticos a los que padecen los obreros de todo el mundo.
La Globalización de la miseria de los que trabajan, se traduce en la concentración de la riqueza de unos pocos que monopolizan el poder.
Hoy más que nunca debemos estar alertas y oponer a esa Globalización Económica, que corroe los cimientos de los más humildes, la Globalización del Movimiento Obrero Mundial Organizado.
