El encuentro es enmarcado por las tensiones geopolíticas globales por las guerras en Medio Oriente y Ucrania
Este miércoles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump arribó a China para mantener su segunda reunión con su par asiático, Xi Jinping. En medio de un particular momento global, con dos guerras en simultaneó y la crisis económica que atraviesa el «Águila del Norte», el magnate norteamericano llevará adelante la reunión con el objetivo de abrir las relaciones comerciales.
Acompañado de una comitiva de empresarios como Elon Musk, líder de Tesla y SpaceX, Tim Cook, director ejecutivo de Apple, Jensen Huang, CEO de Nvidia, Larry Fink, titular de BlackRock y Stephen Schwarzman, fundador de Blackstone, Trump dejó en claro sus objetivo de la visita al gigante asiatico.
La presencia de Musk y Cook refleja el interés de Washington por garantizar condiciones más favorables para las grandes tecnológicas estadounidenses en el mercado chino, mientras que la participación de Fink y Schwarzman expone el objetivo de Wall Street de ampliar su acceso financiero dentro de la segunda economía del mundo.
Durante las reuniones, ambas delegaciones también discutirán posibles incrementos en las compras chinas de productos estadounidenses y mecanismos para reducir fricciones comerciales entre las dos economías más grandes del planeta.
Cabe destacar que Trump, a diferencia del 2017 en su primera visita a China, llega con una clara debilidad política, desgastado por la guerra en Medio Oriente y por la presión inflacionaria dentro de su propio país. En esto también entra en juego las negociaciones con Irán y el aumento del precio del petróleo impulsado por el conflicto bélico.
En ese contexto, Trump busca convertir la relación bilateral en una negociación económica permanente: más acceso para las empresas estadounidenses a cambio de estabilidad comercial y menor presión arancelaria.
Antes de partir, Trump también adelantó que discutirá con Xi las ventas de armas estadounidenses a Taiwan, una declaración que generó preocupación en Taipei y entre aliados asiáticos de Washington.
