Irán insiste en que solo aceptará un acuerdo que garantice un final permanente de la guerra y respete su soberanía
La tensión en Medio Oriente se profundizó luego de que Irán rechazara la propuesta de alto el fuego impulsada por Estados Unidos. Teherán presentó un plan alternativo que exige un fin definitivo de la guerra, el levantamiento de sanciones económicas y garantías de seguridad para el tránsito en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de petróleo.
El presidente norteamericano, Donald Trump, reaccionó con dureza al rechazo iraní. En declaraciones recientes afirmó: “Estados Unidos puede destruir Irán en una noche”, y fijó el martes como fecha límite para alcanzar un acuerdo. Trump advirtió que, si no hay avances, se intensificarán los ataques contra infraestructura civil iraní y se mantendrá la presión sobre el estrecho de Ormuz, condicionando su reapertura a la aceptación de la propuesta estadounidense.
El estrecho de Ormuz se convirtió en el epicentro de la disputa. Irán reclama garantías de seguridad para las embarcaciones y denuncia que Washington utiliza la amenaza de bloqueo como herramienta de presión. La incertidumbre sobre el futuro de este corredor marítimo clave ya impacta en los mercados energéticos globales, que temen un aumento en los precios del crudo si la crisis se prolonga.
Mientras tanto, Israel intensificó sus bombardeos en Beirut, con un saldo de siete muertos y 24 heridos, y se reportaron misiles lanzados desde Irán sobre Hebrón, en Palestina. Estos hechos refuerzan la percepción de que el conflicto podría escalar si fracasan las negociaciones.
La expectativa internacional está puesta en la próxima conferencia de Trump, donde se espera que defina si Estados Unidos avanza hacia una ofensiva militar o abre un canal diplomático. Por su parte, Irán insiste en que solo aceptará un acuerdo que garantice un final permanente de la guerra y respete su soberanía.
