Tal como lo había anticipado en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, el intendente Ramón Lanús volvió a impulsar una de las iniciativas clave de su gestión: la modificación del Código Urbanístico. El proyecto, que ya había sido presentado en 2024 sin lograr aprobación, fue enviado nuevamente al recinto con el objetivo de avanzar en una actualización puntual que apunte al desarrollo del oeste de San Isidro.
La propuesta se centra en sectores específicos de Villa Adelina y Boulogne, donde el municipio busca promover una “modernización ordenada” que permita sumar viviendas, comercios y servicios sin perder la identidad barrial ni generar presión sobre la infraestructura existente.
Según el diagnóstico oficial, estas zonas presentan un estancamiento urbano y demográfico, con baja renovación edilicia y terrenos subutilizados. Frente a este escenario, el Ejecutivo propone incentivar nuevos desarrollos en corredores estratégicos, especialmente aquellos vinculados al Ferrocarril Belgrano Norte y avenidas con buen acceso al transporte, como Rolón.
Uno de los ejes principales del proyecto es la incorporación de herramientas que habiliten desarrollos multifamiliares en parcelas únicas, con tipologías más compactas. En ese sentido, se plantea la posibilidad de construir unidades más pequeñas —monoambientes desde 35 metros cuadrados y dos ambientes desde 45— lo que permitiría bajar el costo de ingreso y ampliar las oportunidades de acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y familias.
A su vez, se modifican parámetros de densidad que permitirán una mayor cantidad de unidades por lote, aunque sin alterar las alturas máximas vigentes. También se introducen cambios en las exigencias de estacionamiento, con esquemas más flexibles en determinados corredores, sobre todo en proyectos de uso mixto que integren viviendas y locales comerciales.
Otro punto relevante es la posibilidad de reconvertir edificaciones con uso industrial —como galpones o depósitos— en desarrollos residenciales dentro de las áreas definidas, una medida que apunta a reactivar sectores hoy poco aprovechados.
Desde el municipio remarcan que el proyecto no implica cambios generalizados en todo el distrito, sino intervenciones focalizadas en zonas con potencial de crecimiento, siempre condicionadas a la disponibilidad de servicios básicos como agua y cloacas.
En paralelo, la iniciativa forma parte de una actualización más amplia del código urbano que también incluye la preservación del patrimonio y del entorno natural. En ese marco, se contemplan consensos alcanzados previamente en el Concejo Deliberante, como la protección de la barranca —declarada Área Intangible de Protección Ambiental—, la garantía de acceso público a la costa y la conservación de inmuebles históricos anteriores a 1943.
“Queremos que Villa Adelina y Boulogne vuelvan a crecer, con reglas claras y pensadas para acompañar ese desarrollo. Es una deuda pendiente con los vecinos, en especial con los más jóvenes, a quienes queremos que puedan elegir quedarse a vivir acá”, sostuvo Lanús al presentar la propuesta.
Con una nueva correlación de fuerzas en el Concejo, el oficialismo confía en contar con los votos necesarios para avanzar con la aprobación de una reforma que busca marcar un punto de inflexión en el desarrollo urbano de San Isidro, equilibrando crecimiento, acceso a la vivienda y preservación del entorno.

